Izquierda Socialista

Mayo 22, 2006

DEL CAPITALISMO AL SOCIALISMO.

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Aún reconociendo los enormes avances que se han producido tanto en la ciencia y la tecnología, como en el desarrollo de la producción, la sociedad capitalista, en su fase imperialista multinacional, se encuentra a merced de fuerzas que no puede controlar y el sistema de libre mercado continúa siendo totalmente injusto para la clase asalariada y los pobres.  La acumulación de beneficios cada vez en menos manos y la extensión de la pobreza a escala mundial como nunca se ha visto está creando una situación que al final se está haciendo más y más conflictiva y acabará siendo explosiva si no conseguimos antes elaborar una alternativa científica a los problemas sociales.
 
  

 Existe incertidumbre y malestar que afecta a la clase dominante pero también, y sobre todo,  a la clase trabajadora y los pobres del mundo, que no ven salida para la cuestión social que golpea cada día con más fuerza. Las oleadas de inmigrantes es una prueba de ello.  Los estrategas de la burguesía se dan cuenta cada día que su sistema pasa por tremendas dificultades, pues está atrapado entre la inflación, el paro y la falta de un modelo que les saque de la recesión que se acerca a pasos agigantados. La crisis se manifiesta en una crisis ideológica, de sus valores políticos, religiosos, morales, científicos e incluso actualmente en el plano filosófico.
 

            Las dos trabas fundamentales que impiden el desarrollo armónico de las fuerzas productivas son, por una parte, la propiedad privada de los medios de producción y por otra parte, los estados nacionales, que a pesar de sus vanos intentos de “liberalización globalizada” se enfrentan ya a una guerra comercial que puede tener consecuencias incalculables.
 

            Objetivamente, las condiciones para la transición al socialismo a escala mundial vienen existiendo durante un tiempo. Cuando alcancemos una verdadera sociedad socialista democrática quedarán abolidas las diferencias que existen entre el trabajo intelectual y el manual, lo que provocaría un salto cualitativo en el incremento del nivel cultural de toda la ciudadanía.  Para ello, lo fundamental es la reducción de la jornada laboral que sería el resultado positivo de la planificación científica de la producción puesta al servicio del ser humano.  Podría transformarse la educación combinando el juego con el aprendizaje de la actividad productiva; es decir, que se podría producir mediante la introducción de la  robótica y la revolución científico-técnica para eliminar totalmente los trabajos pesados. El desarrollo y la aplicación al bienestar social de todo tipo de técnicas nuevas serían utilizados abiertamente, sin las trabas que actualmente surgen por la obtención de beneficios para unos pocos.
 

            Cuando los ciudadanos seamos liberados de la humillante lucha por las necesidades básicas que nos permitan llevar una vida digna, el acceso a la cultura y el tiempo para desarrollarnos como seres humanos serán las bases sobre la que la sociedad humana pueda realizar todo su potencial, pero previamente, debemos conseguir abrir el camino correcto para alcanzar el socialismo que la mayoría de la sociedad tiene por aspiración.
 

Existen tres caminos teóricos para abrir el proceso hacia la transición al socialismo, porque en realidad, las terceras vías planteadas por los social-liberales o los socialdemócratas de derechas, que han sido incapaces de retar las estructuras del capitalismo se han demostrado inviables, porque es imposible el socialismo manteniéndose dentro del estrecho margen que ofrece el sistema capitalista. Esos tres modelos podríamos resumirlos como sigue:   
 

a)     El Gradualismo, teoría de la reformas políticas constantes, que es el modelo que plantea la toma del poder político por la clase trabajadora a través de las urnas abriendo un proceso de reformas permanentes que rompan con el capitalismo y lo vaya sustituyendo por la toma del control de la economía por parte de la clase obrera y la sociedad en su conjunto, para ejercer la democracia socialista, es decir, la democracia de la mayoría que es la clase trabajadora.
 

b)     La Revolución socialista clásica, basada en la toma del poder político por la clase trabajadora organizada en sindicatos y partidos obreros potentes, que declaran la huelga general política, haciendo caer al gobierno burgués de turno e inmediatamente accediendo a la toma del  poder por los trabajadores organizados en partidos de izquierdas de clase con el auxilio de los sindicatos y organizaciones sociales en lucha y abriendo el camino para la transición al socialismo.
 

c)      Un tercer modelo de lucha por conquistar la toma del poder por los autodenominados representantes de los trabajadores, derrocando al capitalismo violentamente, a través de guerrillas o grupos  armados y organizados mediante la práctica del “terrorismo individual”, el “foquismo” y otras tácticas similares.
 

El modelo a) ha sido probado una y otra vez a través de la historia, con consecuencias graves y sangrientas para las sociedades, pues ese sano intento de alcanzar el socialismo con un planteamiento absolutamente pacífico, sin molestar a la burguesía, se ha demostrado hasta ahora inviable, porque como dice el refrán; “puedes pelar una cebolla casco a casco pero no puedes cazar al tigre pata a pata”.  El capitalismo es cruel y sanguinario; siempre intenta defender sus intereses aplicando toda la violencia de que sea capaz de dotarse, con la represión,  las guerras convencionales o preventivas. Eso está demostrado en el caso de Chile con Allende derrocado por el complot de la DC en alianza con la CIA y la burguesía capitalista chilena, o el caso de los distintos métodos golpistas del militarismo más rancio y asesino en todos los continentes, y que también sufrió la clase trabajadora del Estado Español con el levantamiento golpista del General Franco junto con la reacción y los capitalistas  que le apoyaron o, en la actualidad,   por la invasión de países para expoliarle las materias primas, como la guerra de Irak.  
 

El modelo b) también ha sido probado en la historia, con levantamientos firmes por parte de la clase trabajadora en revoluciones triunfantes, como el Octubre del 17 en Rusia, el Mayo del 68 francés, la Revolución de los claveles en Portugal como ejemplos más significativos. En esos procesos, la reivindicación del control obrero surge como medida transitoria que es adoptada por los trabajadores en el transcurso de la lucha, a veces incluso en contra de los deseos de sus propios dirigentes, como parte del programa por la transformación socialista de la sociedad.  Tenemos que seguir profundizando en el análisis del por qué de la degeneración burocrática o derrotas ocurridas.
 

 

En la actualidad, en los países avanzados, parece ser que la propuesta del modelo c) está en amplio retroceso, pues, tanto el IRA en el conflicto entre Irlanda y Gran Bretaña como la ETA en el conflicto entre Euzkadi y  el Estado Español están en el inicio de una salida negociada ante el empate técnico planteado, pues, ni ese método ha servido ni sirve para derrocar a la burguesía ni la burguesía puede derrotar al terrorismo.
 

 

La viabilidad de acabar con el capitalismo quedó demostrada con el intento de iniciar la transformación  al socialismo, por primera vez en la historia, cuando la clase trabajadora Rusa consiguió derrotar no solamente al sistema burgués ruso, sino, a las 21 potencias mundiales que intentaron abortar ese proceso con una cruenta guerra.
           
            Pero, contrariamente a lo que habían previsto los clásicos, esa revolución no se había dado en un país capitalista desarrollado, por lo que la construcción del socialismo, que no es una cosa automática de un día para otro, tuvo muchas dificultades, pues el régimen surgido, aunque no era en sí capitalismo, tampoco era socialismo, sino un régimen en transición a medio camino entre esos dos sistemas. 
 

En la URSS nunca existió lo que la burguesía, por motivos de desprestigio, le dio por llamar una y otra vez “socialismo real”, pues el sistema se debatía entre el avance hacia el auténtico socialismo, que solamente se podría lograr si la clase trabajadora mantenía el poder político avanzando en las conquistas democráticas apartando y derrotando a la burocracia estalinista para instaurar el control obrero y la democracia socialista, o el intento de esos burócratas y las fuerzas reaccionarias de buscar el retorno al capitalismo, como así ocurrió como ha sido confirmado por la historia. 
 

            Con los errores teóricos impuestos por Stalin, de intentar construir el socialismo en un solo país, a la vez que perseguía a la oposición de izquierdas y a los propios trabajadores que hacían el  intento de las masas de organizar partidos y sindicatos obreros diferenciados del totalitarismo impuesto por el Partido Único dirigido por la camarilla burocrática del Kremlin,  la transición al socialismo se hacía cada día más difícil, pues el taller que retrasaba toda la producción se llamaba “burocracia”, El desarrollo de la economía, aunque fuerte en los inicios del cambio de régimen, se estancó y sin una base de  desarrollo cada vez más elevado en la industria, agricultura, la tecnología y la ciencia, era cada vez más imposible garantizar las condiciones necesarias para el desarrollo de los seres humanos, pues para el socialismo, la democracia es como el oxigeno para el cuerpo.
 

El poder alcanzado por la clase trabajadora durante los primeros años en la URSS se fue eliminando. Mientras que el control obrero se desarrolla desde abajo, desde el taller hacia la planta de arriba, la administración socialista se tiene que desarrollar también desde arriba abajo y desde abajo arriba y solamente tiene sentido concreto dentro de una economía planificada en transición al socialismo. Pero eso era impedido cada vez más por la casta burocrática.  Un verdadero avance al socialismo hubiese significado que los trabajadores, organizados, dirigirían el plan global de la economía, tomando las decisiones generales, sobre la inversión, los planes de crecimiento y las tareas encaminadas a cubrir las necesidades de la población, pero la burocracia lo impedía.
 

Los socialistas no somos sindicalistas solamente, no consideramos correcto en el control aislado por parte de los trabajadores de plantas individuales en la industria, la agricultura o los servicios, pues no se puede garantizar el funcionamiento armonioso de la producción sin la administración total del proceso económico por parte del conjunto de los trabajadores. Pero, igualmente, tenemos que condenar y combatir los procesos de burocratización y corrupción que pueden surgir en cualquier momento. Por eso, bajo el sistema de transición al socialismo, la propiedad de la industria no puede seguir en manos del capitalista ni de la burocracia, como ocurría en la URSS.  La propiedad social pública de los monopolios garantiza la administración y el control de los trabajadores de las fábricas individuales. Los trabajadores deben desarrollar nuevas formas de organización para mejor gestionar la economía.
 

 Para ello es imprescindible la democracia plena, para crear comisiones de trabajadores con libertad de crítica.  Estas comisiones de trabajo, de gestión y de control englobarían a todos los sectores de la clase obrera, tanto industriales, agrícolas como de servicios,  incluidos amas de casa, estudiantes, pensionistas, organizaciones vecinales, sindicales y partidos de los trabajadores que gozarán de plena libertad para realizar análisis críticos que corrijan los errores. Se deberán celebrar elecciones regulares de delegados, con revocabilidad automática por los que lo han elegido si no cumplen su misión.  Los delegados no cobrarían más del salario de un trabajador cualificado, así se salvaguarda a los trabajadores del crecimiento de una burocracia que pueda usurpar el poder.
 

La casta surgida en la URSS, ese estado obrero burocratizado y degenerado, donde la clase trabajadora carecía de libertades políticas,  pasó de ser un freno relativo para el desarrollo de las fuerzas productivas,  a un freno absoluto, porque cualquier  sociedad en la que el arte, la ciencia y el gobierno son monopolio de una minoría, esa minoría utilizará y abusará de su posición privilegiada a favor de su propio interés; esto es lo que ocurrió, pues vemos ahora, que esos mismos jerarcas que habían sido los Jefes del PCUS, como Gorbachov, Yeltsin, Putin y todos los demás, son ahora los capitalistas más influyentes.
 

En cualquier sistema que se plantee avanzar hacia el socialismo será imprescindible lograr la administración y el control democrático de la clase obrera, como la mejor forma de poder contrarrestar a esa burocracia que siempre empieza a surgir y que  alimenta las camarillas de una cierta casta corrupta de los partidos gobernantes, como demuestra los diversos casos urbanísticos en Marbella y otros municipios, las estafas tipo Foro Filatélico, las quiebras fraudulentas de grandes compañías, y la corrupción en la que se vieron envueltos en el anterior periodo de gobierno socialista algunos dirigentes del PSOE que fueron los verdaderos causantes del fracaso de la marcha hacia el socialismo y nos sumieron en ese “bienio negro” de dos legislaturas del PP que se saldó con ataques furibundos a las conquistas del movimiento obrero.
 

 

Para sustituir al capitalismo, el socialismo necesita una economía nacionalizada y planificada y a la vez es imprescindible una verdadera democracia, tal como el cuerpo humano necesita al oxigeno, para luchar firmemente contra las tendencias oportunistas, burocrática e insanas, pues el poder del dinero intentará comprarlo todo, incluso Ayuntamientos y Administraciones completas, si en ello les es más rentable para sus intereses capitalistas.
 

 Pero por otra parte, la lucha por el socialismo a escala internacional será inevitable, y aunque, una vez y otra, la burguesía intentará destruir la lucha de la clase obrera, comprar a sus dirigentes, o que éstos desde los propios partidos obreros puedan traicionar las aspiraciones de las masas y los pobres del mundo, será imposible vencer a las legítimas aspiraciones de la clase trabajadora para conquistar el socialismo como vemos en la actualidad con las luchas heroicas de los pueblos  de América Latina en Bolivia, Venezuela, Ecuador, Argentina y demás países.
 

 Para ello, tendremos que seguir desarrollando los mecanismos de control durante el período de transición hacia el socialismo,  como por ejemplo, que ningún funcionario pueda recibir un salario más alto que la media de lo que cobre un trabajador cualificado, que gradualmente todas las tareas de dirección del Estado se deberían hacer por todos los trabajadores de forma rotativa, con elección y revocabilidad de los cargos ejerciendo democracia directa, porque cuando todo el mundo es un “burócrata” por turnos, nadie es burócrata, a la vez que dotarnos de organizaciones sindicales, políticas y de lucha  vecinales que ejerzan la democracia a todos los niveles.
 

Estamos en los inicios del debate para dotarnos de un nuevo programa, que debería ser un “auténtico programa socialista” que rompa con el capitalismo, que busque una coalición del PSOE- IU y partidos de izquierdas a todos los niveles, y el apoyo sindical,  con el objetivo de  planificar la economía al servicio de la humanidad y seguir luchando por  el desarrollo de la nueva sociedad socialista, intentando encontrar el camino correcto (y que actualmente tendremos,  que ver de  conjugar el modelo a) con el modelo b) antes mencionado al principio),   pues estas conquistas sociales solamente se pueden hacer mediante la lucha organizada de la clase trabajadora, encuadrados en sindicatos y partidos obreros que sean capaces, no solo de abrir el camino al socialismo, sino de consolidarlo, y asimismo, de mantener a la burguesía vigilada bajo la fuerza de la propia clase obrera en ese periodo de transición del capitalismo al socialismo, pues, ”el ideal del partido socialista obrero español es la completa emancipación de la clase trabajadora; Es decir, la abolición de todas las clases sociales y su declaración y conversión en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes” como plantearon los fundadores del PSOE dirigidos por Pablo Iglesias.
 

            PEPE MARTIN
           PORTAVOZ EN MALAGA DE IZQUIERDA SOCISLISTA-PSOE.
 
Is-psoe.malaga@terra.es
http://ispsoemalaga.militancia.org
 

 

 

 

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