ESCLAVITUD INFANTIL.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),”el trabajo forzoso, la esclavitud y el tráfico criminal de seres humanos en especial mujeres y niños están creciendo en el mundo y adoptando nuevas e insidiosas formas”. “El reclutamiento obligatorio de niños para conflictos bélicos, considerado como una de las peores formas de trabajo infantil, está también en auge.”
Las cifras de la OIT muestran que más de 300 millones de niños realizan trabajos asalariados en régimen de semi-esclavitud, más de 12 millones de personas están sometidas a trabajo forzoso y más de 2 millones de trabajadores mueren diariamente debido a accidentes y enfermedades profesionales. El año pasado, cientos de personas fueron asesinadas en el mundo por sus actividades sindicales. El número de niños obreros alcanza los 150 millones en Asia, más de 100 millones en África, más de 50 millones en Latinoamérica.
La ONG Save the Children denuncia la elevada explotación sexual infantil en Liberia que se registra en los campos de refugiados en los que residen más de 1.300.000 personas que se han visto obligados a abandonar sus hogares como consecuencia de los 15 años de guerra sufridos por el país y que han dejado 250.000 victimas civiles. El prototipo de hombres que se perfila, según el estudio son: hombres mayores que dan a las niñas comida, ropa, dinero para gastos escolares a cambio de sexo; hombres de negocios de las ciudades o pueblos cercanos o de otros países; así como cargos importantes locales, funcionarios gubernamentales, policías y ciudadanos acaudalados que compran a las niñas como propiedad privada.
Asia presenta los peores índices de explotación laboral y sexual infantil, con más de 150 millones de menores esclavizados en esta situación. En esta región, el 20% de los niños obligados a trabajar hacen jornadas de 12, 13 y más horas al día, y ganan sólo entre 15 y 20 euros al mes diez veces menos de lo que ganaría un adulto.
Pero esto no ocurre solamente en países pobres; cientos de miles de niños que trabajan en el campo están trabajando en condiciones peligrosas y extenuantes en Estados Unidos, según denuncia Human Rights Watch en un informe que ha publicado.
En el mismo corazón de Europa también se explota a la infancia. Por ejemplo, en la revista portuguesa “Expresso”, hade unos días, revelaba que Zara utiliza niños para coser zapatos. El Semanario publica fotos de familias enteras de la zona rural de Felgueiras que fabrican en su casa unos 150 calzados por 20 o 30 euros al día y muestra imágenes de los niños, de 11 y 14 años cosiendo zapatos con el sello de la mencionada marca y con las manos protegidas por gruesos dedales de cuero.
El dominio “globalizado” que el imperialismo ejerce en beneficio de sus grandes multinacionales, garantiza la extracción despiadada y salvaje de las plusvalías, a niños, mujeres y a la clase obrera en general robándoles hasta la última gota de sangre, sin piedad ni distinción.
Está demostrado que el trabajo infantil existe incluso en los países llamados desarrollados, pero en los países pobres, semi-colonizados todavía por las fuerzas imperialistas, a los padres que viven en la pobreza no les queda otra alternativa que vender su fuerza de trabajo y la de sus hijos, incluida la peor clase de esclavitud incluso, entregando a sus hijas a la prostitución.
Según la revista Forbes, en el año 2005, 587 multimillonarios sumaban una fortuna de casi dos billones de dólares, una suma equivalente al presupuesto anual de EEUU, la mayor potencia imperialista del planeta, y a decenas de PBI anuales de países dependientes. La suma acumulada por los 587 “afortunados” representa casi 100 veces el PBI (producto bruto interno anual) de un país como Bolivia, y casi 20 veces la riqueza anual producida por un país como Argentina.
Todos esos recursos económicos que proceden de esa plusvalía sacada por esos “respetables señores capitalistas, que representan a la civilización cristiana, con la Iglesia Vaticana a la cabeza, con su orgullo de pertenecer a la civilización occidental, tienen las manos manchadas de sangre, el sudor, y las lágrimas de millones de niños, mujeres y obreros esclavizados por la explotación forzosa, por la amenaza constante de las guerras preventivas, la represión de sus gobiernos títeres o la opresión directa de la bota imperialista.
El monopolio implantado por las multinacionales imperialistas consiguen los beneficios del trabajo infantil por medio de la fuerza, porque el capital ha destruido las viejas relaciones patriarcales sustituyéndolas por la explotación capitalista , sobre todo en los países empobrecidos por sus expolios y saqueos permanentes de materias primas baratas, han adquirido ya un carácter feroz.
La antigua protección de la que disfrutaban los niños y las mujeres en los sistemas ancestrales que habían sido transmitidas a través de la familia y las normas de su sociedad tribal, han desaparecido y no se ha sustituido por ningún tipo de estado solidario, sino, por el capitalismo salvaje.
En un mundo capitalista dominado por unas pocas potencias imperialistas la ONU, las ONG y toda la parafernalia creada por el mismo sistema siempre estarán al servicio del capital y nunca podrán solucionar el problema social de la humanidad. Se reúnen con el objetivo de donar el 0,7 % para la lucha contra el hambre y llevan años y años sin cumplir esos objetivos mínimos, lo que demuestra que no podemos esperar nada de ese sistema hipócrita del capitalismo.
El ejemplo más claro que demuestra la total inviabilidad del sistema capitalista es precisamente lo que ocurre con la infancia, sobre todo en África, un continente que es rico potencialmente, pero está hundido en la miseria por la explotación y la colonización de las grandes potencias que siguen expoliando constantemente.
Cada vez aumenta el hambre, las enfermedades como el Sida, viviendo la gente en unas condiciones de esclavitud por sueldos inferiores a un dólar diario, con miles y miles de niños utilizados como soldados, dónde las potencias les suministras armas a los dos bandos, para mantener la tensión y procurarse gobiernos títeres que les permitan seguir con la rapiña; No puede extrañar a nadie que exista esa completa desesperación que obliga a esos pueblos a huir en oleadas de ese infierno creado por el capitalismo belicoso y explotador en aquellos territorios.
Los trabajadores, los jóvenes y los pueblos oprimidos del planeta no podemos tener ninguna expectativa de esperanza en esos organismos para que vayan a resolver ningún problema fundamental. Tenemos que seguir organizándonos en líneas de clase, porque el fin del hambre, de las guerras, de la esclavitud infantil y de la opresión sólo se producirá con el fin del capitalismo por lo que tenemos que preparar las condiciones para avanzar hacia una sociedad verdaderamente democrática y socialista, donde se libere al ser humano de la lucha cotidiana por la supervivencia garantizando a todos sus miembros una vida digna.
Esto solamente será posible cuando luchemos y consigamos poner los medios de producción al servicio de la sociedad, bajo control de la mayoría que es la clase trabajadora y poder intervenir en las decisiones políticas, económicas, sociales y culturales, de esa nueva sociedad, basada en la ética para poner al ser humano como fundamento de la actividad económica y toda la economía al servicio de cubrir las necesidades de la humanidad.
Pepe Martín
Portavoz Málaga de IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE
Is-psoe.malaga@terra.es
http://ispsoemalaga.militancia.org
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