Izquierda Socialista

Julio 24, 2006

CAMPANILLAS (MÁLAGA): MESA REDONDA SOBRE LA CENTRAL TÉRMICA DE CICLO COMBINADO.

Archivado en: General — @ 4:46 pm

 

Existe un proyecto de instalación de una Central Térmica de Ciclo Combinado para producir electricidad, junto al PARQUE TECNOLOGICO DE ANDALUCIA, con sede en Campanillas (Málaga). Se ha creado una Plataforma de Vecinos para luchar contra esa  peligrosa instalación y por tal motivo se organiza una Mesa Redonda para debatir y dar alternativa a este grave problema, por lo que están invitados todos los ciudadanos y personas interesadas:
 

LUGAR:   I. E. S. CAMPANILLAS (FRENTE A LA PISCINA MUNICIPAL)
 

DIA: MIÉRCOLES 26 DE JULIO DEL 2006.
 

HORA: 19,30 HORAS (7,30 DE LA TARDE)
 

 

 

 

ASISTIRÁN:
 

ANGEL RODRIGUEZ. (Coordinador de los Verdes de Málaga)
JURGEN KUPPERS. (Ingeniero especialista en temas energéticos)
FRANCISCO GARRIDO. (Diputado a Cortes Generales por Los Verdes)
 
Los grupos ecologistas informan que la ola de calor que sufrimos es consecuencia directa de las alteraciones del clima por las emisiones contaminantes a la atmósfera. Las construcciones de las nuevas centrales de ciclo combinado aumentarán notablemente dichas emisiones.  La implantación de las nuevas centrales de ciclo combinado es contaminante, lo que representa un golpe mortal a la lucha contra el cambio climático, pues las térmicas  generan el 60 % del dióxido de carbono que llega a la atmósfera.

Desde Izquierda Socialista de Málaga defendemos que los trabajadores y nuestras organizaciones tenemos que tomar con las dos manos la lucha para poner fin a la paulatina destrucción del medio ambiente. Solamente una sociedad libre de toda opresión, donde la producción se planificase para resolver los problemas de la humanidad y no para aumentar los beneficios de una minoría de burgueses, podríamos utilizar de forma más racional y eficiente los recursos de la naturaleza para que se beneficie toda la población.
Entonces sería, cuando la ciencia y la tecnología, junto a los avances tecnológicos de los últimos tiempos, podrían encontrar su mayor campo de desarrollo.
 

 

La lucha por la defensa del medio ambiente, contra la contaminación, y contra los planes que perjudican a la población, pasa por la defensa clara de un plan de movilización de todos los vecinos de Campanillas y del resto de la Capital, a los que también afectará estas instalaciones contaminantes con las siguientes reivindicaciones:
 

1)    Paralización inmediata del proyecto de instalación de la CENTRAL TERMINCA DE CICLO COMBINADO EN CAMPANILLAS-MALAGA.
2)    Incremento drástico de los presupuestos destinados a financiar fuentes de energías alternativas.
3)    Plan anticontaminación estatal para eliminar la contaminación producida por la industria. Las inversiones a cargo de los propietarios y en caso de que se nieguen, nacionalización de las empresas bajo control social.
4)    Control de todos los planes de urbanización y obras públicas por parte de organizaciones ciudadanas,  sindicales y ecologistas para evitar la destrucción del medio ambiente.
5)    Programa estatal que en fases sucedas, a corto plazo (5 años) medio plazo (10 años y largo plazo(20 años) planifique una masiva transformación del entorno natural, concretado en una repoblación forestal basada en estudios científicos, regeneración total de aguas, etc. Observando un esfuerzo especial en aquellos temas más acuciantes: especies en peligro de extinción, zonas desérticas…
6)    Nacionalización bajo control democrático de todas las fuerzas sociales y con indemnización solamente en caso de necesidad comprobada, de los monopolios energéticos.
 

El crecimiento de la producción, la técnica y la ciencia podrían resolver los problemas del conjunto de la población del planeta, incluida la defensa del medio ambiente, a condición de que estuviesen liberadas de la búsqueda del máximo beneficio, que chocan con los intereses de la población. En una economía socialista, planificada democráticamente, el crecimiento del bienestar económico y social,  sería estrechamente vinculado a la defensa de los recursos del Medio Ambiente y a la conservación de la naturaleza. Como corriente minoritaria en el seno del PSOE no tenemos todavía la fuerza suficiente para llevar este programa hacia delante. Necesitamos acumular fuerzas para continuar la lucha para la aplicación de una política auténticamente socialista cuyo objetivo será poner la economía al servicio de los ciudadanos y no al revés, como ocurre en realidad bajo el sistema capitalista.
 

                    Coordinadora del Valle del Guadalhorce.
                    Izquierda Socialista de Málaga-PSOE-A
 

 

 

6 Responses to “CAMPANILLAS (MÁLAGA): MESA REDONDA SOBRE LA CENTRAL TÉRMICA DE CICLO COMBINADO.”

  1. Un Eco-socialista Says:

    ¿Qué es una central térmica de ciclo combinado?

    Cualquiera que se moleste en estudiar la historia de las centrales de producción de
    electricidad del sistema peninsular(1,ver notas al final del documento) verá que
    fueron construidas en sucesivas oleadas. Desde el final de la guerra civil se inició la
    construcción de los saltos hidroeléctricos con la imagen de Franco siempre presente
    en las inauguraciones, luego vino la época de las plantas de fuel-oil en los 60 y
    primeros 70, después la de las nucleares que ocuparon los 70 y primeros 80 y
    finalmente la de cogeneración con proyectos que se han ejecutado durante el final
    del siglo(2). Parece que el inicio del siglo XXI estará marcado por los proyectos de
    las centrales de gas en ciclo combinado. Con este nombre se conocen las
    centrales que utilizan gas natural como combustible y que para generar
    electricidad emplean la tradicional turbina de vapor y una turbina de gas
    que aprovecha la energía de los gases de escape de la combustión. Con ello
    se consiguen rendimientos termoeléctricos del orden del 55%, muy
    superiores al de las plantas convencionales.
    Este elevado rendimiento es uno de los factores que explican el interés de las
    compañías por la construcción de dichas plantas, pero hay otros. El primero de ellos
    es el relativamente reducido coste de instalación que se sitúa entre 60-80
    millones de pta/MW, muy inferior al de las centrales nucleares que puede ser 8-10
    veces mayor y al de las instalaciones eólicas que están entre 120-150 millones/MW.
    En estrecha relación con lo anterior están los cortos períodos de duración de las
    obras, aproximadamente tres años. Un segundo factor es el precio de la materia
    prima, que, aunque fluctuante como la última crisis del petróleo ha demostrado, es
    barato: del orden de 2 pta/termia(3). A ello hay que unir la alta disponibilidad
    de estas centrales que pueden funcionar sin problemas durante 6.500-
    7500 horas equivalentes al año(4). Todo ello se traduce en unos precios de
    producción del kWh mucho menores que los de las demás centrales termoeléctricas
    del sistema peninsular. En un marco de “oferta competitiva”, donde la electricidad
    se adquiere a quien la produce más barata pero se retribuye en función de la oferta
    más cara de las necesarias para cubrir la demanda, ésto se traduce en unos
    elevados márgenes de beneficio que permiten amortizar la planta en
    tiempos muy cortos y entrar rápidamente en período de beneficios. Además
    el grueso de los costes son variables por lo que, de no ser necesario el
    funcionamiento de la planta, no se incurre en ellos.
    La explicación de porque no se había acometido antes la construcción de estas
    plantas está en el hecho de que se trata de una tecnología relativamente reciente y
    en que en nuestro país la infraestructura gasista estaba en mantillas. La
    construcción de los gasoductos de unión con europa (por los Pirineos), y la
    conexión a través del estrecho con Argelia, así como el crecimiento acelerado de la
    red de gasoductos peninsulares, han convertido al gas en la materia energética con
    mayor crecimiento en los últimos años. Si en 1985 se consumieron 23 millardos de
    termias-109 termias- en nuestro país, en 1999 se superaron los 150 millardos. El
    número de municipios abastecidos con gas pasó de 103 en 1980 a 876 en 1999.
    LOS IMPACTOS AMBIENTALES
    Estas centrales suelen presentarse como tecnologías limpias debido a la reducción
    de las emisiones de contaminantes que en ellas se consiguen. Se alude en primer
    término al vertido casi nulo de Dióxido de Azufre (SO2) debido a que este elemento
    (S) es prácticamente inexistente en el gas natural. Y se insiste mucho en las
    reducciones que comportaba en las emisiones de Dióxido de Carbono (CO2)por
    kWh producido(5), con el consiguiente alivio del efecto invernadero. Se omite
    señalar que nuestro país ya superó en el año 1999 los límites fijados para el ¡2010!
    por el compromiso firmado en Kioto de emisión de gases de invernadero, y que la
    producción de electricidad ha sido -y muy probablemente seguirá siendo- uno de
    los responsables de este crecimiento.
    Este crecimiento desbocado se ha debido en buena medida a la fuerte reducción de
    los precios de la electricidad. Desde 1996 dichos precios han bajado en términos
    reales más del 23% en los clientes sometidos a tarifa (pequeños consumidores) y
    más del 28% para los que negocian directamente el precio del kWh. Debido a dicho
    abaratamiento y a la existencia de una etapa de fuerte crecimiento económico la
    demanda de electricidad ha crecido a tasas de más del 6% en este período. Algo
    desconocido desde los 70. Un objetivo político de primer orden del gobierno ha sido
    trasladar a los precios finales de la energía la profunda reducción que se había
    operado en los costes. Con ello reducía de forma significativa la inflación y ganaba
    votos. El “único” problema ha sido el aumento desbocado de los impactos
    ambientales. Y por supuesto de las emisiones de CO2. Por ello, aunque se
    produjera un proceso de sustitución acelerada de centrales de carbón por grupos de
    gas en ciclo combinado, el crecimiento de la demanda-pasada y previsiblemente
    futura- superaría al efecto combinado de mejora de la eficiencia y sustitución de
    combustibles. Las emisiones no se contienen.
    No deben ignorarse tampoco, por su contribución al cambio climático, las
    fugas accidentales de metano (CH4,componente casi exclusivo del gas
    natural) cuyo potencial de calentamiento a 20 años es 56 veces mayor que
    el de una cantidad igual de CO2. Según el IPCC (Panel Intergubernamental de
    expertos en Cambio Climático) la tasa de aumento anual de este gas es del 0,6% y
    es responsable, aproximadamente, del 16% del calentamiento terrestre actual.
    Comentar que se compadece mal las previsiones de reducir las emisiones de CH4
    en casi un 24% en el 2010 con respecto a 1990, como preveía el Consejo Nacional
    del Clima, con la idea de aumentar mucho la red de gasoductos en nuestro país.
    Un balance similar ofrecen las emisiones de óxidos de Nitrógeno (NOx).
    Estas sustancias son componentes de las llamadas lluvias ácidas y se
    producen por reacción directa del Nitrógeno y el Oxígeno del aire al
    elevarse la temperatura. Una central de aproximadamente 1000 MW. que
    funcione unas 6.600 horas equivalentes al año emitiría del orden de 2.100 Tm.
    Estas sustancias son también precursores de la formación de Ozono
    troposférico, un peligroso contaminante que está alcanzando valores
    alarmantes en la atmósfera de ciertas zonas del territorio peninsular (Madrid,
    Huelva, Tarragona, Puertollano…). En bastantes de estos sitios se están superando
    los límites establecidos cuando las condiciones meteorológicas facilitan su
    formación (elevada insolación y temperatura). No es nada aventurado suponer que
    el caudal de emisión que representa la planta agravará de forma significativa el
    fenómeno hasta convertirlo en un problema grave de difícil o imposible control. Se
    provocarán con ello daños significativos sobre la salud de quienes allí habitan.
    Un problema que deben enfrentar estas plantas son sus necesidades de
    refrigeración. Como quedó dicho más arriba necesitan evacuar aproximadamente el
    45% de su potencia térmica total. Las técnicas convencionales son dos: circuito
    abierto y torres húmedas. En la primera se necesitan emplear ingentes cantidades
    de agua que es devuelta al medio después de sufrir un salto térmico significativo.
    Con el fin de no dañar a los ecosistemas suelen existir dos límites a respetar. El
    primero es que dicho salto no supere en ningún caso los 3ºC, y el segundo que la
    temperatura total del agua no llegue a los 30ºC en ningún momento). No existe
    caudal suficiente en las cuencas altas o medias de ningún río peninsular para
    utilizar este sistema que es el más sencillo y barato de implantar. Su uso se limita a
    las plantas costeras. Es preciso estudiar siempre el impacto específico sobre los
    ecosistemas costeros ya que en algún caso pueden verse afectados por esta
    polución térmica.
    El otro sistema tradicional (torres húmedas) “aprovecha” el calor residual
    para evaporar agua y necesita caudales menores. Aunque este es un uso
    consuntivo del agua de difícil encaje en cuencas que no pueden definirse
    en modo alguno como excedentarias. El consumo, para los rangos de
    potencia demandados, se sitúa entre 0,15 y 0,7 m3/seg. A la limitación en
    la disponibilidad del recurso hay que añadir la necesidad de purgar las
    sales contenidas en el agua evaporada que en todas las circunstancias
    degrada su calidad y que en algún caso puede llevar el impacto hasta
    valores inasumibles. Tampoco deben olvidarse entonces las alteraciones del
    microclima del lugar debido a las nubes formadas.
    Recientemente hay compañías promotoras de proyectos (Entergy, Intergen…) que
    aseguran ser capaces de evacuar el calor residual con la ayuda sólo del aire en
    cualquier época del año, con un mecanismo no muy diferente del de los radiadores
    de los coches. Esto exige una superficie de contacto muy grande que lleva a la
    necesidad de ingentes cantidades de terreno o al empleo de elaboradísimas
    estructuras de ingeniería. En ambos casos se traduce en sustanciales
    incrementos de los costes de construcción. Es preciso además estudiar el
    impacto sobre los ecosistema s y cultivos cercanos de este aire recalentado. Debe
    mantenerse un saludable escepticismo sobre la posibilidad real de construir estos
    sistemas en nuestro país, hay que recordar que hasta ahora no existe nada igual.
    Lo más parecido es el sistema mixto de refrigeración aire-agua instalado en la
    central nuclear de Ascó que se sitúa a mitad de camino entre las opciones segunda
    y tercera de las enunciadas.
    Y es preciso analizar en cada caso los impactos de las instalaciones anexas
    (posibles depósitos del combustible principal o de los auxiliares, equipamientos de
    producción eléctrica…), los específicos de la fase de construcción (afecciones a vías
    de acceso, ruidos, polvo, efectos sobre cauces, sobre valores culturales o
    arqueológicos…), las servidumbres urbanísticas provocadas por las líneas eléctricas
    de evacuación, por las subestaciones necesarias…
    UNA LLUVIA DE PROYECTOS
    Según información de red eléctrica española en octubre del 2000, había en el
    sistema peninsular 37 proyectos que habían solicitado conexión a red y que
    sumaban 27.220 MW totales. Esta cifra incluía los 5.000 MW afectados por una
    moratoria de tres o cinco años que el gobierno decretó en Junio del 2000 (Decreto-
    Ley 6/2000) ya que habían sido solicitados por ENDESA o Iberdrola. El motivo de
    dicha limitación fue intentar limitar la capacidad de dominio que ambas tenían
    sobre el mercado eléctrico. Como se ve una verdadera lluvia de proyectos que a
    todo el mundo parece excesiva.
    Sólo con que en el 2005 se hubieran concluido 20.000 MW (algo en teoría posible),
    en esa fecha más del 50% de la electricidad generada lo sería en estas centrales.
    Un crecimiento espectacular máxime si se tiene en cuenta que no existe ninguna
    planta acabada y únicamente hay dos proyectos en construcción avanzada. Pero
    aparte de la evidente desmesura de este hipotético crecimiento, hay dudas más
    que razonables de que exista gas para todas ellas. El consumo de 20.000 MW
    sería de unos 22 km3 de gas, mientras que la capacidad de los dos gasoductos
    existentes es de 10 (el del Magreb), y 4 (el europeo) km3 respectivamente. En
    1999 según datos de Sedigas a través de estos gasoductos entraron unos 9,2 km3,
    mientras que en metaneros lo hicieron 8,5 km3. Estos buques vierten en las tres
    terminales de gasificación que funcionan en la actualidad (Huelva, Cartagena y
    Barcelona) que se encuentran cerca de la saturación y que están duplicando su
    capacidad de almacenamiento actual que es de 460.000 m3. En este mismo año se
    consumió menos gas del que se adquirió(era necesario almacenar parte del
    mismo), y sólo se empleó una fracción menor para quemarlo en centrales de
    generación “policombustibles” que no disponen de “ciclos combinados”. El grueso se
    destinó a la industria y al sector doméstico y comercial(15,2 km3)
    No existe por tanto posibilidad de atender la demanda para todas las
    centrales de ciclo combinado ni aunque los gasoductos se emplearan a
    plena carga y se ampliara el número de terminales de abastecimiento. Hay
    proyectadas otras dos en el Ferrol y Bilbao y una más en la localidad portuguesa de
    Sines. Además se habla de hacer otra para Baleares aunque se contempla la
    posibilidad alternativa de unirse a red de gasoductos peninsulares.
    Además de los problemas relacionados con la ausencia de gas hay dificultades de
    almacenamiento. La vigente ley de hidrocarburos establece en su artículo 98 la
    obligación de disponer de reservas iguales al consumo de 35 días. Según datos de
    la Comisión Nacional de la energía la capacidad de almacenamiento en la península
    es de sólo 1,2 km3, por debajo de la exigencia legal en 1999. La dificultad está en
    que tampoco es fácil aumentar esta capacidad debido a que se requieren
    emplazamientos de características geológicas muy especiales que apenas si existen
    en nuestro territorio.
    Otro problema es la concentración del país suministrador de gas. En 1999 el
    66,23 % del gas importado provino de Argelia cuando la ley de hidrocarburos fija
    en el artículo 99 un límite del 60%. Aunque también faculta al Ministerio de
    Economía para modificar este porcentaje en ciertas condiciones. Adicionalmente el
    Decreto-Ley 6/2000 establece en su artículo 15 que el 75% del gas procedente del
    contrato de Argelia se adjudicará a consumidores a tarifas, lo que excluye a las
    plantas de gas. Y que a partir del 2004 este gas se aplicará “preferentemente” a los
    mismos consumidores, aunque no precisa cantidades.
    Hay que resaltar que además los consumidores domésticos y comerciales pagaron
    en el 2000 por el gas una cantidad de unas 8,3 pta/termia (sin incluir término fijo
    ni impuestos) y los industriales unas 2,7, bastante más, incluso en el segundo caso,
    que lo que se prevé que paguen los productores de electricidad por el mismo gas.
    No es por tanto fácil que el gas se oriente hacia estos últimos en detrimento de los
    usos “tradicionales”.
    Es evidente que el marco legal puede cambiar en el futuro para facilitar más la
    introducción de estas plantas, pero no es nada aventurado suponer que en el 2005
    no habrá más de 4.000-5.000 MW instalados. De cara al 2010 hay muchas más
    dudas pero creo que no debería pasar la potencia instalada de 10.000-12.000 MW.
    En el peor de los casos.
    Hay dos factores que van ha ser decisivos en el medio-largo plazo para la suerte de
    las centrales. El primero es la evolución del precio del gas. Resulta poco creíble que
    se mantenga en niveles de precios similares a los actuales si todos los países
    industrializados desarrollan, como ahora parece, vigorosos programas de
    construcción de estas plantas. El segundo es la directiva Europea que establece
    límites mucho más estrictos que los vigentes para los contaminantes ácidos (SO2,
    NOx) en las grandes instalaciones de combustión. Dependiendo de los plazos de
    aplicación, esto supondría el cierre de muchas viejas centrales de carbón (sobre
    todo lignitos) y fuel-oil y un impulso para las plantas de gas en ciclo combinado.
    LA POSICIÓN DE LA PLATAFORMA
    Desde su asamblea constituyente está clara nuestra posición con relación a estas
    plantas. Nos oponemos a estas plantas porque estamos en un contexto en
    el que no se cierran centrales nucleares, no se contiene el crecimiento de
    la demanda de electricidad, no se cumplen objetivos de limitación de gases
    de efecto invernadero, no se frena la minería a cielo abierto,… y hay una
    avalancha desmesurada de proyectos.
    Conviene en cualquier caso recordar que una vez construidas las centrales de gas
    (mientras el sistema eléctrico funcione con la actual normativa y mientras el precio
    del gas no se dispare) siempre entrarán en la red antes que las térmicas de fuel o
    de carbón, con lo que se limitarán las emisiones del sistema eléctrico. Pasa igual
    que con los parques eólicos(6). Pero hay elementos diferenciales claros que hacen
    que apoyemos los parques y rechacemos las centrales de gas.
    Muy en primer término están las emisiones de gases de invernadero, que en el caso
    de la eólica son nulas mientras que en las centrales de gas solo son menores que
    en las demás térmicas con combustibles fósiles. No son por tanto, como afirman
    sus defensores, la mejor tecnología para prevenir el cambio climático.
    Tampoco debe olvidarse desde el ecologismo el hecho de que el viento es un
    recurso renovable y el gas al ritmo de extracción actual se agotará en unos
    60 años.
    Por supuesto que la energía eólica no emite óxidos de nitrógeno, ni
    metano, no necesita sistemas de almacenamiento y transporte que pueden
    provocar explosiones y que son arañazos sobre el territorio, no necesita
    metaneros, no tiene problemas de refrigeración…Aunque es seguro que se
    ve más. ¿Pero debe nuestra sociedad ignorar de donde obtiene la energía
    que tan severo impacto provoca?.
    Muy importante también para el ecologismo social es que la energía eólica es
    mucho más intensiva en puestos de trabajo que las centrales de gas. Tanto en la
    fase de construcción como en la de explotación. En esta segunda fase, en la que a
    la eólica se le ha criticado sin demasiado conocimiento, esta genera, por unidad de
    energía del orden de diez veces más puestos de trabajo que las plantas de gas (7).
    Lo que es sinónimo de una distribución de la renta más igualitaria, y puesto que los
    parques se ubican en zonas rurales actúan como un freno al despoblamiento del
    mundo rural. Las centrales de gas debido a su sofisticada tecnología, a la utilización
    de un recurso importado y a la escasa necesidad de manipulación, es la forma de
    producción de electricidad menos intensiva en trabajo.
    Las centrales de gas no se planifican, se ubican allí donde quieren sus
    promotores, los parque eólicos si. Es cierto que no todos los planes de las
    CC.AA. para la eólica son iguales de buenos, que hay algunos menos vinculantes
    que otros, que su elaboración ha sido más o menos democrática y consensuada, y
    que los hay más y menos restrictivos. Aunque mejorables en ocasiones, son planes.
    Los agentes económicos que las soportan son distintos. Quienes
    promueven las plantas de gas son las grandes empresas energéticas con
    cotizaciones bursátiles billonarias que tienen que invertir cantidades de
    decenas de miles de millones de pta y asegurar contratos de suministro de
    materia prima colosales. En la eólica los promotores son más variados: hay
    filiales de compañías eléctricas, pero también empresarios medianos, cajas de
    ahorros, sociedades cooperativas, fondos de pensiones… Sólo son capaces de
    compararlos quienes mienten o nunca se han enfrentado a los primeros.
    Tampoco debe olvidarse el origen concreto de la mayor parte del gas que llega a
    nuestro país: es de Argelia. Un país cargado de agresiones a los derechos humanos
    que han encontrado comprensión en nuestros gobiernos para no dañar los intereses
    económicos comunes. La existencia del gasoducto exige además mecanismos de
    defensa ya que se trata de un elemento vital Muchas diferencias que justifican una
    posición contraria.

  2. Un Campanillero Says:

    Los vecinos de Campanillas (Málaga) se oponen a la central térmica de Gas Natural
    Los vecinos del barrio de Campanillas no están dispuestos a que la central térmica de ciclo combinado que Gas Natural quiere construir junto al Parque Tecnológico de Andalucía de Málaga salga adelante. La asociación vecinal El Roquero ha anunciado que presentará alegaciones al proyecto, después de que el Ministerio de Medio Ambiente haya resuelto a favor la declaración de impacto ambiental. El motivo se debe a que creen que la futura planta de producción de energía eléctrica acarreará “graves consecuencias para la salud y el medio ambiente” de la zona.
    Según aseguró ayer Juan Postigo, miembro de este colectivo vecinal, disponen de varios informes técnicos de diversas administraciones en los que se pone de manifiesto “los perjuicios que el proyecto acarreará para el entorno y su población”. Los vecinos temen que la puesta en marcha de la planta afecte al cercano acuífero de Pilones y que la población se vea perjudicada por las emisiones que se produzcan. Postigo señaló que la zona se va a convertir en “un foco de contaminación” debido a que la central térmica de ciclo combinado que construirá la compañía Sevillana-Endesa se ubicará cerca de la estación depuradora del Guadalhorce. Para preparar las alegaciones, la asociación vecinal contará con el apoyo de Los Verdes que también se ha mostrado desde el principio en contra del proyecto y prevé recurrir la declaración de impacto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente.
    Los vecinos de la zona se quejan de que el Ayuntamiento de Málaga no ha atendido la petición que le formularon hace ahora más de dos años para que les aclarase su posición al respecto. Sin embargo, el concejal de Urbanismo, Juan Ramón Casero, declaró el martes a este periódico que el Consistorio no se opondrá a este proyecto porque considera que solucionará el “déficit energético” que existe en la ciudad. Según Postigo, la intención de la asociación es solicitar de nuevo una reunión con técnicos municipales para que “nos expliquen los detalles de la futura planta”, ya que se prevé ubicar en “una de las pocas zonas por donde la ciudad puede seguir expandiéndose” en los próximos años. La central ocupará una superficie de 50.000 metros cuadrados al norte del Parque Tecnológico, propiedad de Gas Natural, y tendrá una capacidad para producir 400 megavatios, que equivalen al consumo de unas 600.000 personas. El inicio de las obras aún está pendiente de la obtención de la autorización ambiental integrada de la Junta de Andalucía y el permiso administrativo del Ministerio de Industria
    Málaga Hoy (15-12-05)

  3. Los Verdes: Says:

    Málaga, 26 de julio de 2006 Para el Portavoz de Los Verdes en Málaga, Angel Rodríguez, no obstante, “no ha lugar a la sorpresa dado que el equipo del Sr. De la Torre al elaborar este Plan no ha hecho otra cosa que ser coherente con la gestión desarrollada estos años, lo que ha producido un fiasco que está en las antípodas de cualquier compromiso de Sostenibilidad”.

    Los Verdes han concretado su crítica al PGOU analizando sólo su elemento más insostenible, la gestión de la energía, acusándolo de lo que su Portavoz denominó “consagración del despilfarro energético”. Para Rodríguez “la mayor irresponsabilidad política cometida por este PGOU no es otra que hacer imposible que Málaga cumpla con el Protocolo de Kioto frente al Cambio Climático”. Los datos municipales hablan por sí solos: de 2002 a 2004 pasamos de 535.686 habitantes a 547.731 (un 2,25% más); en ese mismo período el consumo eléctrico pasó de 1.392.984 a 1.746.261 MW/hab. de energía final, un crecimiento del 25,43%. De ese total el porcentaje proveniente de fuentes renovables disminuyó del 0,33 al 0,28. Ello hizo que las emisiones de CO2, gas de efecto invernadero, crecieran de 2.329.366 a 2.568.582 Tm/año, tendencia que demuestra el fracaso absoluto del gobierno municipal.

    Frente a este panorama las dos Centrales Térmicas de Ciclo Combinado previstas en el Plan, con 400 MW/año, una en el P.T.A. y otra en el Guadalhorce, emitirán cada una un millón de Tm de CO2/año, lo que supondrá crecimientos de entre un 80 y un 100%, lo que dará al traste con cualquier intento de Málaga de cumplir con sus compromisos ante el Cambio Climático. Estos proyectos, además de empeorar la calidad del aire en Campanillas, Santa Rosalía-Maqueda y zona oeste de Málaga, contravienen el principal compromiso de sostenibilidad municipal, la reducción del uso de combustibles fósiles y el aumento de las energías renovables. Así lo estableció la Carta Verde, aprobada en 1999 el Pleno Municipal, al igual que preveía una ciudad con viviendas ecológicas autosuficientes con escasas necesidades energéticas, el llamado Proyecto Bio-Málaga. Los Verdes reclaman ahora que el PGOU incluya ese proyecto “del que nunca más se supo desde 1999” para que algún día Bio-Málaga sea un referente de integración de parámetros ambientales en la gestión urbanística a nivel europeo.

    Los Verdes proponen aprovechar la mayor fuente de megavatios con la que cuenta Málaga: el ahorro y la eficiencia energética y la energía solar. Rodríguez recordó que “esa sería una marca de excelencia y calidad, de las que tan necesitada está nuestra ciudad”. Así plantearán incluir una batería de medidas que, sin poner en riesgo la calidad de vida ciudadana, nos permitan reducir drásticamente nuestra dependencia energética y avanzar en innovación tecnológica y calidad ambiental”. Entre esas medidas estaría la obligatoriedad de uso de bombillas de bajo consumo en comercios, industrias y oficinas, comenzando por los edificios municipales, la prohibición de la iluminación de escaparates y fachadas de madrugada o la prohibición del uso de aire acondicionado en comercios mientras se mantienen las puertas exteriores permanentemente abiertas.

  4. Sergio Brenes Says:

    No entiendo vuestra postura y falta de lealtad al partido. La estais cagando. Vosotros mismos.

  5. Carmen l.d Says:

    Brenes a ti que te importa mas tu salud o el partido?

  6. Sergio Brenes Says:

    Quisiera aclara que alguien me está suplantando. No sé quien es el individuo que tiene tan poca valentía y tan poca…
    Mi opinión sobre la central de ciclo combinado es conocida por todos y no soy precisamente un defensor de la misma.
    En cuanto al comentario de Carmen está fuera de toda discusión ya que desde luego que no planteo para nada la disyuntiva de mi partido o la salud, entre otras cosas recordar que vivo en Campanillas y que desde luego me preocupa los efectos sobre el medioambiente de este tipo de instalaciones y mucho más cuando se encuentran tan cercanas a la población.
    Es rotundamente falso que yo haya mantenido esa postura de censura sobre ningún compañero por sus opiniones, no soy quien y además no creo en ese tipo de prácticas en una organización democrática como el PSOEni desde luego soy yo de los que mantienen ese lenguaje y esos términos empleados por mi suplantador.
    Por eso solicito a los administradores de la página que elimine ese mensaje que suplanta mi identidad.
    Si alguien quiere expresar su opinión que lo haga públicamente y no falseando la realidad.
    Saludos

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