P.S.O.E. DE MÁLAGA: MARISA BUSTINDUY INICIA EL CURSO POLÍTICO CON POSITIVAS PROPUESTAS ECOLOGISTAS, OPUESTAS RADICALMENTE A LOS PLANES DEL P.P. PARA AVANZAR HACIA UNA CIUDAD MEJOR.
Marisa Bustinduy, candidata del P.S.O.E. a la Alcaldía de Málaga, ha iniciado el curso político adelantando dos propuestas muy positivas para las elecciones municipales de mayo próximo. Ambas de un carácter profundamente ecologista, como corresponde a una ciudad que está necesitada de amplias zonas verdes que sirvan de esparcimiento para los ciudadanos y mejora del medio ambiente, como son, promover la plantación de 50.000 árboles en el municipio y convertir los terrenos de los antiguos depósitos de Repsol en un Gran Parque Central, donde el Alcalde actual Sr. De la Torre, del P.P., tiene previsto que se construya un complejo con rascacielos. Porque es cierto que para que Málaga se parezca a una gran ciudad, no necesita de rascacielos en un barrio como Carretera de Cádiz, donde es una de las zonas más densamente pobladas, donde hacen más falta aparcamientos, zonas verdes, infraestructuras y otras muchas mejoras debido a las carencias que sufrimos los ciudadanos.
Hemos venido denunciando cómo el PP, con su visión liberal imperialista, cuando piensa en grandes metrópolis, sólo se le ocurren rascacielos y obras suntuosas, pero insistentemente se olvida de los barrios más pobres, que muchos de ellos carecen todavía de infraestructuras básicas, de las zonas verdes y de los ciudadanos malagueños, por lo que vemos cómo en el PGOU, las posiciones de defensa de los intereses de los grandes grupos constructores-inmobiarios se anteponen a las miles de reclamaciones planteadas por los trabajadores.
Esa noticia ha tenido una amplia repercusión en los medios, sobre todo en los vecinos de la zona, y también, como no, en el grupo de herederos de los antiguos propietarios de los terrenos, que vieron, cómo en 1948, y a través del mecanismo de “manu militari”, el franquismo les expropió a sus padres y abuelos los citados terrenos para uso público. Ahora, el Sr. De la Torre, Alcalde de Málaga, sin el menor sonrojo, los ha privatizado entregándoselos a los intereses privados de los grupos capitalistas de presión, sin tener en cuenta el Derecho de Retracto, que como bien saben los juristas, es preferencial en estos casos de privatizaciones de suelo público que antes tenían dueños legítimos que fueron expoliados por la fuerza del Estado ilegítimo anterior.
Nuestra posición como socialistas, debe quedar clara. No estamos de acuerdo con la privatización de los terrenos público, sobre todo, cuando el conjunto de los ciudadanos necesitan más las zonas verdes de calidad que de procesos especulativos que favorecen a los mismos grupos capitalistas de siempre; pero en caso de que la derecha se empeñe en realizarlo, debe tener en cuenta a los herederos de los antiguos propietarios. No se puede legalizar una injusticia con otra injusticia mayor.
Puede existir la tentación de combatir esos razonamientos, con la excusa de que en esos rascacielos también habrá viviendas. Pero las viviendas que se ofertarán en esos núcleos, no serían ni mucho menos viviendas asequibles para los trabajadores, sino para oficinas suntuosas, para los poderosos de siempre, ya que si en realidad lo que se quiere decir es que es preciso viviendas sociales, si estaríamos de acuerdo en un plan de viviendas sociales en la zona, siempre y cuando se guardase el debido respeto al medio ambiente, con las zonas verdes y los parques que les corresponda.
Este asunto, que puede ser uno de los caballos de batalla, con el resto de ofertas que hace el P.S.O.E. para recuperar la Alcaldía de Málaga, debe ser debatido junto con la necesidad de conocer las causas de porqué las capas medias y algunos ciudadanos dieron el apoyo al PP. Para contrarrestar esa tendencia y la de la abstención, que es lo fundamental, para que la izquierda gane las municipales en Mayo, que es completamente posible, al menos si se contempla un gobierno de coalición PSOE-IU, deberemos entrar en materia sobre algunas de las causas del porqué las clases medias han apoyado antes al PP y ahora pudiesen ser ganadas para el voto de la izquierda, a la vez que aclarar a los trabajadores lo perjudicial del abstenerse, pues favorece a nuestros adversarios de clase.
Cualquier ser humano entiende las aspiraciones que puedan tener muchos jóvenes profesionales y la mayoría de los asalariados, de adquirir una vivienda propia cerca de su trabajo; o de mejorar sus condiciones materiales de vida; o de tener un trabajo fijo y bien remunerado; o de tener las necesidades sociales básicas cubiertas por el Estado. Todas esas aspiraciones lógicas están dentro de la necesidad de conseguir una vida mejor, una sociedad más justa.
Muchas personas no se explican las dificultades para acceder a los bienes básicos que les son imprescindibles para llevar una vida digna; están cabreados con la política, con todos los dirigentes, se sienten frustrados; de ahí tanta abstención, tanto apoliticismo, tan poca participación en las tareas democráticas, que como decimos, no debe considerarse solamente el votar cada 4 años y si te he visto no me acuerdo, (política que pareciese que es preferida tanto por algunos de los electos en primer lugar, como por muchos de los electores, en segundo término), sino que requiere una participación más continua; nuestros análisis nos confirman que en el fondo, todas esas frustraciones y apatías hacia la política burguesa es debida a la injusticia del capitalismo a la hora de asignar los recursos escasos que existen en la sociedad, a los escándalos de corrupción, a la especulación desaforada y a otros desaguisados que perjudican al ciudadano, pues el sistema capitalista no produce para satisfacer necesidades humanas, sino para obtener beneficios solamente para unos pocos miles de capitalistas.
Esa incomprensión también tiene sus causas en el perpetuo proceso de “alineación mental” en el que constantemente el capitalismo tiene sometida a la clase trabajadora, por lo tanto, el socialismo es un proceso de “desalienación” que busca la felicidad para todos los seres humanos. Es el rescate de las relaciones humanas sin clases sociales y en armonía con la naturaleza, las cuales fueron modificadas a lo largo de la historia.
Debido a la propaganda adversa de la derecha, a la histeria, al juego sucio y a la forma de hacer política de los dirigentes del P.P. contra la izquierda, contra los ideales socialistas y contra la lucha de los trabajadores en general, es probable que haya muchos profesionales de clase media, gente que se considera de centro, incluso que se llamen progresistas, que tengan la creencia de que el socialismo es un modelo social donde todos somos igualmente pobres en lo material y lo intelectual, por decisión de un tirano, haciendo una caricatura del mal llamado “socialismo real” de las dictaduras monstruosas vividas en los países del Este, que en realidad era una absoluta negación del verdadero socialismo. Pero eso es falso. El socialismo se identifica más con la libertad y la igualdad de condiciones para alcanzar la autorrealización del hombre y la mujer.
Por el contrario es precisamente el capitalismo, que tan firmemente defienden los dirigentes del Partido Popular y toda la derecha, el sistema que, mediante mecanismos como las modas, la influencia de los semi-monopolios que nos martillean con su propaganda, con el cine del imperio, con la música, la comida rápida, y hasta con la forma de pensar imbuida por la cultura de la clase dominante lo que está haciendo de la humanidad es convertirla en autómatas igualitarios, pues su misión es que sirvamos solamente para cumplir órdenes. Es pues, el socialismo el que nos está ofreciendo igualdad verdadera con el derecho al libre desarrollo de nuestra personalidad, garantizando derechos humanos para todos, avanzando en garantizar el derecho a la salud, a la educación, al bienestar y a ser considerados como seres humanos dignos y libres.
Conseguir el avance hacia esas metas y conquistas sociales no es fácil, sobre todo, si el PP y los reaccionarios que les dirigen desde los Poderes Fácticos en la sombra, se empeñan una y otra vez en tergiversar el discurso, en mentir, en difamar, en envenenar la vida democrática, para llevar a la opinión pública al terreno del oscurantismo y la confusión. La lucha democrática en términos pacíficos, o sea, con una equilibrada lucha de clases y con una llamada constante a la organización de los trabajadores y de las capas populares más desfavorecida, es, (bajo el sistema de democracia burguesa, que es la fase en la que por ahora transitamos), la mejor forma que se necesita para ir preparando la tarea futura de socializar los medios de producción para ponerlos democráticamente al servicio de la sociedad en su conjunto, pues el objetivo último del socialismo es la construcción de una sociedad sin clases, donde todos gocemos de los mismos derechos en completa libertad. De esta manera, podríamos desarrollar todos un trabajo útil y creativo que nos beneficiaria como sociedad plena.
Desde Izquierda Socialista de Málaga-PSOE, ( corriente de opinión desde la que venimos reivindicando las mejores tradiciones de la cultura obrera, pues como decía Largo Caballero “ La cultura obrera es una lucha permanente contra la ignorancia impuesta por la clase burguesa dominante”, y que históricamente le corresponde a nuestro partido, como partido de clase), debemos seguir fomentando el estudio de los clásicos y queremos recordar que cuando el filósofo alemán Karl Marx hablaba de la autorrealización como fin, a través de la lucha de clases y el trabajo creativo, entre líneas se refería a la búsqueda de la felicidad.
Quedaba demostrado por sus estudios económicos y otros, que el trabajo es vital no sólo para la supervivencia sino también para el bienestar general. Pero no un trabajo explotador y “alienante” como nos ofrecen en la actualidad los patronos, bajo el prisma del sistema capitalista, sistema que apoya firmemente el P.P. y todas las derechas, (incluso, por desgracia, muchos afiliados liberales de nuestro propio partido), sino un trabajo creativo, humano y liberador. Los profesionales liberales, junto con los trabajadores, deberían tomar conciencia que en un verdadero socialismo, se combatirá para intentar que desaparezca, la alienación del trabajo haciendo sociales los medios de producción.
Hemos mencionado varias veces la palabra “alienación” y quizás mereciera la pena recordarnos la interpretación que algunos teóricos le han dado. Puede parecer muy difícil para algunos o muy fácil para otros. Si una persona se siente cada vez más “extraño” frente al trabajo que hace, un trabajo que le ordenaron hacer los patronos o sus capataces y que decidieron sin su consentimiento lo que es necesario hacer, entonces ese individuo está alienado. Si se siente extraño encerrado en una oficina o en una cadena de producción, encima de un andamio en la obra, o en la industria, o en los servicios en la hostelería, o cualquier otro puesto de trabajo, igualmente usted está alienado. Si siente que está perdiendo todo su potencial, o se siente distante de sus compañeros de trabajo, si existe un ambiente adverso, o la patronal le exige más de lo que usted considera justo, o su salario lo considera escaso según el esfuerzo realizado, no sólo está alienado, usted es un esclavo, es decir que está esclavizado por la vorágine del sistema capitalista.
En ese caso ha perdido el sentimiento de su propia identidad, no se siente a gusto en el medio laboral, lo que se traduce en que está mirando el reloj a cada instante, esperando ansioso el final de la jornada de trabajo para salir corriendo, refugiarse en su casa, o en un bar, o beber en demasía, o drogarse, o irse a un parque, o a un gimnasio para compartir con sus amigos, o para abrazas a sus hijos, o simplemente estar con su familia… porque en el fondo el trabajo cada día le sienta peor.
Sin embargo, muchas personas no saben que están “alienadas ni explotadas”, porque les han hecho creer, a través de la cultura impartida por la clase dominante, que ese es el estado normal del trabajador. O si sienten esos efectos, enseguida les dicen que están enfermos, que vayan al psicólogo. Entonces decimos que esa persona no tiene conciencia de clase social y en consecuencia, no se anima a romper las cadenas que lo oprimen al sistema opresor, sufriendo, lo que en la actualidad se llama un “síndrome de Estocolmo” colectivo, pues se identifica con el sistema que lo tiene esclavizado.
Podemos analizar dos casos fundamentales en esta situación. En primer lugar, si la persona no sabe que está alienada y a la vez es de naturaleza poco sensible, es más que probable que su estado de esclavización y embrutecimiento durante horas, días y años, le hayan convertido en un robot, en un zombi, que está estresado, nervioso, descansa poco y se encuentra mal. Para contrarrestar ese estado, algunos caen en el consumismo estéril, imbuidos por la machacona propaganda que le aturden el cerebro y les obligan a
refugiarse en un centro comercial o de ocio, dando vueltas sin rumbo definido. O lo que es peor, desata sus instintos primarios practicando la violencia doméstica que tanto sufrimiento y padecimiento está causando. La normalización para una vida social sana no es fácil para personas en esas condiciones.
En segundo lugar, también debemos considerar a la persona que no conoce tampoco su condición de alienada, pero sí es sensible y se siente extraña, inconforme con la situación de injusticia que sufre. Es muy probable, que, condicionada por la moda, por el ambiente dominante, acceda a la consulta del psicólogo o incluso del psiquiatra, lo que representará el peor remedio para esa enfermedad social. El psiquiatra, lo más probable es que le diga que tiene problemas de adaptación e intente domesticarlo para que siga siendo un eslabón útil para el engranaje de la explotación capitalista; es decir, que lo someta incluso a base de fármacos, que en el fondo son drogas legales. Pero existe un problema muy grave, como es que, incluso muchos psiquiatras, sobre todo los defensores de la ideología liberal-capitalista, no saben que ellos mismos están enfermos de la misma enfermedad.
Llegados a este punto, si usted se reconoce aquí con alguno de estos personajes, le invitamos a ceder ante las recomendaciones de elegir entre un psicólogo o un psiquiatra, según se encuentre usted de mal, o empiece a reconocer como válidas las teorías del filósofo Kart Marx, y se una a la lucha por la transformación social, pues lo más probable es que el origen de sus problemas, su malestar, de su “stress”, de su amargura ante esta sociedad no se encuentre en su persona, sino en el hecho de que le están obligando a vivir en una sociedad vacía de valores, alienante, injusta, corrupta, decrépita y decadente, que deshumaniza totalmente al individuo y lo convierte solo en carne de explotación, ya que el capitalismo se ha convertido en un sistema enfermizo que está contagiando a la sociedad.
Muchas personas afirman que no tenemos más remedio que seguir trabajando y aguantando, durante interminables jornadas, durante años y años, si no queremos vernos privados de los medios de vida para nosotros y nuestras familias. Que estamos obligados a vivir en esta sociedad capitalista que nos ha sido dada, que está construida sobre la división del trabajo, con gente que no da golpe y se aprovecha de nuestro trabajo, incluso les ocurre a los profesionales libres, especialistas buenos, donde cada cual se ve obligado a sufrir los malos tragos de la competencia, de los abusos, de la escasez, en definitiva de la explotación y el salvajismo del sistema, de unos contra otros. Y en definitiva, eso es completamente cierto. Ahora bien, lo que cambia, es la actitud que tomemos ante esa situación. O bien se toma una posición pasiva, de no hacer nada por el cambio social, bajo la excusa de que las cosas siempre estarán igual, de que esto no se puede cambiar. O tomar una postura activa, de organizarse para cambiar las cosas, de querer hacer propuestas democráticas, de intervenir en la vida social, en los sindicatos, asociaciones de vecinos, partidos políticos, en el ecologismo, en la lucha por la liberación de la mujer, en alguna otra plataforma que nos conviertan en seres socialmente útiles, y no solo en una carga, en enfermos sociales terminales a merced del capricho del capitalismo.
Podemos leer en la “Crítica del programa de Gotha”, que este filósofo antes mencionado, definió la fase superior de la sociedad futura de esta manera: ¡De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!. Está claro que esto solamente será posible después de que haya desaparecido la esclava subordinación del individuo a la división del trabajo, y con ella también la antítesis entre la división intelectual y física del trabajo, o sea, cuando empecemos realmente a construir el verdadero socialismo, consumiendo y superando todas las fases previas que el proceso en sí requiera.
Vemos en la parte primera del enunciado, como un principio de contribuir social y solidariamente a la producción de bienes y servicios para la comunidad, que el ser humano tiene que liberarse de esa “alineación del trabajo”, haciendo una labor consciente de acuerdo con las capacidades que cada cual pueda aportar con la máxima libertad posible a la sociedad. Pero en la parte segunda del mismo enunciado, y como un principio superior de la justicia, el individuo se liberará de la “alineación de las necesidades”, de ahí que el pleno socialismo nunca será posible en la escasez, solamente es posible en la abundancia, pero eso, con el nivel de tecnología actualmente alcanzado es perfectamente posible, aunque la burguesía lo seguirá negando hasta el fin de sus días, cuando la clase trabajadora la mande al basurero de la historia, como cuando ellos mismos hicieron lo propio con el sistema feudal.
El trabajo será el primer deseo vital de la persona, donde cada uno contribuirá desarrollando y aportando toda su capacidad creativa, a la vez que las necesidades ya no serán “consumistas alienantes”, sino un consumo material justo, o sea, consumos intelectuales e incluso espirituales necesarios para poder desarrollar una vida digna, donde nos comportemos fraternalmente los unos con los otros como corresponde a una verdadera sociedad humana de personas libres, justas, honradas e inteligentes, que es el fin por el que merece la pena luchar para alcanzar el socialismo. La felicidad es el bien supremo del ser humano. Para poder acercarnos a esa meta, el trabajo debe dejar de ser un castigo, como falsamente nos enseñan los capitalistas que utilizan la Biblia para mantener sus beneficios y privilegios.
El trabajo, en un modelo de transición al socialismo, donde los medios de producción estarán nacionalizados y democráticamente administrados por toda la población y al servicio de la sociedad en su conjunto, deberá ser considerado como el principal modo de autorrealización del ser, al objeto de que cada científico, obrero, artista, creador, administrador o administrado, es decir, cada persona que contribuya a la producción, que en esa fase deben ser todos los individuos mayores de edad que no tengan enfermedad o padecimiento que lo impida, sea considerado en un plano de igualdad, con elección y revocabilidad rotativas en las tareas del Estado.
Como conclusión, la lucha organizada es lo único que sirve para avanzar hacia el cambio social, mientras no se consiga transformar el gobierno de los hombres por la administración de las cosas, pues éste es también uno de los fines del socialismo para conseguir la superación y extinción del Estado como actualmente se concibe, nuestra lucha debe estar encaminada a aplicar el mejor programa auténticamente socialista a la vez que se elijan democráticamente los mejores dirigentes que nos hagan avanzar hacia las mejoras que el socialismo plantea para los ciudadanos, porque el socialismo ha dejado de ser una utopía y se ha convertido en una necesidad imperiosa para toda la humanidad.
Corriente Izquierda Socialista de Málaga-PSOE.
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