MANIFESTACIÓN DE INMIGRANTES EN MÁLAGA.
La Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes y la Coordinadora de Inmigrantes de Málaga, junto con algunas otras organizaciones celebraron ayer día 6-10-06 una Manifestación en la que exigían el cierre del Centro de Internamiento de Extranjeros (C.I.E.) de Capuchinos donde saltó recientemente un escándalo de abuso sexual contra algunas internas por parte de algunos policías que están siendo juzgados y por tratos degradantes a los inmigrantes que son internados como si fuese en una cárcel.
La constante llegada de cayucos y pateras con inmigrantes extenuados, ateridos y hambrientos por la peligrosa travesía marítima, siguen llegando en busca de un futuro que el sistema semi-colonialista empleado por el imperialismo les niega en sus países de origen. Esta situación, es hipócritamente aprovechada por la derecha del PP y sus partidos similares en la Unión Europea para recrudecer las protestas contra el último proceso de regulación del Gobierno de Zapatero. Sin embargo, unas de las consignas más coreadas en la manifestación de ayer, era “”Papeles para todos o papeles para nadie”, “ningún humano es ilegal” “Todos somos inmigrantes” y algunas otras.
Está claro que no estamos asistiendo a lo que la derecha del PP insiste en calificar como un “efecto llamada”, sino ante un verdadero “efecto huida a la desesperada de la miseria y del hambre” provocado por el sistema de explotación capitalista en su fase superior del imperialismo. Es un problema de supervivencia y la inmigración se ha convertido para muchos países pobres en una fuente de exportación de mano de obra barata donde las mafias sacan suculentos beneficios, que también les hacen el juego a los capitalistas, al proveerles de mano de obra en semiesclavitud, que tantos beneficios les reporta.
Por otra parte, consideramos que va a ser de dudosa eficacia el llamado “Plan África” que intenta aplicarse para atajar la llegada de inmigrantes. Este mencionado plan propone unas ciertas ayudas al desarrollo, pero estarán supeditadas a acuerdos comerciales con los Gobiernos de los países de origen, que la mayoría de ellos son vulgares títeres de las multinacionales. El planteamiento de suministrar patrullas, guardias civiles, e incluso la armada para vigilar las costas africanas solamente convertirá a esos países en prisiones de miseria, condenando a muerte por hambre a seres inocentes mientras se les seguirán expoliando de sus materias primas necesarias para el beneficio de las multinacionales.
Este debate sobre el fenómeno de las migraciones ha sido ya referido en el Foro de Izquierda Socialista de Madrid, donde hemos participado los compañeros de Málaga; concretamente, hemos venido discutiendo durante meses y recientemente, con un compañero retornado, que trabajó en Alemania durante décadas, que lo plantea desde la vertiente de los atrasos que les deben por el deterioro de las pensiones que siguen estancadas y hace referencia al acuerdo con Gibraltar para desbloquear esa situación; también hemos tenido un cambio de impresiones con un compañero de Suiza, recientemente retornado que trabaja en la zona de Levante, donde le remití unas reflexiones que me pedía, después de varios intercambios de correos mutuos, sobre las posiciones que defendemos en Málaga, relacionadas con el fenómeno de la inmigración, contestándole en la línea argumental que sigue en alguna el debate mantenido.
Los eurodiputados conservadores atacan de nuevo a España por la regularización extraordinaria de inmigrantes, aprovechando el debate celebrado en el Parlamento Europeo sobre inmigración. Insisten en que la regularización del año pasado provocó un efecto llamada y censuraron que el Gobierno de Zapatero pida ayuda de la Unión Europea para hacer frente a la crisis migratoria que se vive en las costas españolas, principalmente en las Islas Canarias.
En la sesión de control al gobierno, Mariano Rajoy lleva al Pleno del Congreso el asunto de la INMIGRACION ILEGAL, e invita al Presidente Zapatero a valorar “las críticas que su política de inmigración ha recibido de distintos gobiernos europeos”. Saca a relucir el encuentro con Durao Barroso y reproduce los reproches a la gestión política que el Gobierno español hace sobre inmigración.
Así pues, empezaremos por una crítica a la posición que mantiene la derecha en relación a la inmigración, pues constituye uno de los ejemplos más claros de su carácter reaccionario e hipócrita.
De manera similar que en relación a la cuestión nacional, al abordar el tema de la inmigración la derecha trata de esparcir el máximo de veneno posible, alimentando de forma descarada los prejuicios racistas y justificando la política de “mano dura”, en la que las redadas policiales toman cada vez más protagonismo, cuestión que desde el punto de vista del socialismo es un desprecio total al ser humano y a los Derechos Civiles, pues no se puede tratar a las personas como a bestias.
Está claro que el PP, en el fenómeno de la inmigración, tratan de introducir un elemento de división entre los trabajadores, al mismo tiempo que la burguesía se beneficia descaradamente de los inmigrantes como una fuente de mano de obra baratísima y sin ningún tipo de derechos, esclavizando a esos seres indefensos que sirven de mano de obra a los patronos que así incrementan sus beneficios. Toda la política del PP es criticar a Zapatero para que sea más firme en la represión contra los inmigrantes.
Sin embargo sabemos que la burguesía trata de beneficiarse del fenómeno de la inmigración por partida doble: en el terreno político y en el económico, y los dos son fundamentales para sus intereses.
El Partido, los sindicatos y las asociaciones de izquierdas deberían lanzar una campaña, tanto en el terreno ideológico como sindical, para combatir toda la basura reaccionaria que el PP está esparciendo a manos llenas y al mismo tiempo dar una respuesta socialista.
Es tal el grado de importancia que está alcanzando el fenómeno inmigratorio en los últimos años que llega al punto de que los inmigrantes son una parte significativa de la fuerza laboral en el Estado español. Datos estadísticos señalan, que si no fuese por la aportación en el PIB que generan los inmigrantes, el Estado estaría en recesión. Los datos aportados por el Ministro Caldera son elocuentes, pues según declaró, swasw 1999 la aportación de los trabajadores inmigrantes a la Seguridad Social superó los 21.500 millones de euros. En el 2005 pasó de los 8.000 millones de euros, la misma cuantía que se destina al fondo de reserva que garantiza las pensiones.
También hay que reconocer, y lo hacemos como parte de la izquierda que los inmigrantes son parte integrante de la clase obrera y ese es el punto clave para abordar todo lo demás. Son varios los millones de inmigrantes empadronados a los que habría que sumar los sin papeles.
Como habrás podido leer en el correo que te remití de nuestra Web, http://ispsoemalaga.org/index.php?s=Africa+Olvidada) en el mismo se dan algunas claves que dejan con el culo al aire los análisis de las derechas, que tanto critican este fenómeno, cuando históricamente es la burguesía, con sus saqueos y su colonialismo la responsable de los empobrecimientos de esos pueblos todavía semi-colonizados económicamente. La mayoría de estos seres humanos llegan sin nada, endeudados, absolutamente indefensos y desconociendo completamente la realidad social del país, la lengua, la cultura distinta, etc.
Ante la falta de futuro que padecen la mayoría de los inmigrantes llegan huyendo de una situación desesperada. Como pudimos leer hace unos meses en la prensa: “nos dijo una vez un compañero del SOC inmigrante, muchos prefieren arriesgarse a perder su vida en una patera a esperar pasivamente una muerte segura (por hambre, por asesinato, por enfermedad) en su país.”
También analizaba ese compañero que “en esas condiciones, cuando llegan aquí los inmigrantes son víctimas de la explotación laboral más despiadada. Por sueldos miserables y sin ningún tipo de contrato llenan las obras, los invernaderos, las cosechas. La explotación de esa mano de obra barata y sin derechos ha sido una de las bases del supuesto “milagro” de la economía española. Según un informe de Cruz Roja Española la mano de obra inmigrante se ha convertido en un acelerador de la economía sumergida, que alcanza ya el 23% del PIB, un porcentaje muy alto, que implica mucha fuerza laboral y unos beneficios para los empresarios que exceden en mucho al conseguido por las conocidas mafias que trafican con los inmigrantes”.
Ese ejército de reserva está siendo utilizado por la patronal para presionar a la baja los salarios y las condiciones de vida. Los efectos de esa mano de obra esclavizada y clandestina se dejan notar con claridad como está ocurriendo, sobre todo en la agricultura. La mejor forma de contrarrestar eso es que las organizaciones sindicales hagan una campaña permanente entre los trabajadores inmigrantes, que en realidad se han convertido en el sector más explotado de la clase obrera, para encuadrarlos en sus filas con todos los derechos, exigiendo su legalización y denunciando el fraude patronal que representa el trabajo clandestino.
A menudo podemos escuchar argumentos, incluso dicho por parte de algunos dirigentes de los sindicatos y de las organizaciones políticas de la izquierda, de que los trabajadores del Estado español no se tienen que preocupar por los inmigrantes porque no son una competencia por el puesto de trabajo, ya que asumen tareas, “que los trabajadores españoles no quieren asumir”.
Para contrarrestar la demagogia que la derecha y la ultraderecha tienen en relación a los inmigrantes, esos argumentos son cuando menos poco eficaces, aparte de que asume, implícitamente, que desde la izquierda nos parece bien que los inmigrantes estén trabajando en los peores puestos.
Tenemos que explicar que la culpa de los contratos precarios y la falta de empleos dignos, no es de los inmigrantes, que no podemos caer en la trampa que ellos nos plantean, para que lo veamos como enemigos, cuando en realidad, pertenecemos a la misma clase trabajadora; en todo caso, los responsables de los contratos precarios, de los trabajos clandestinos, de las condiciones infames en las que se ven forzados a vivir muchos inmigrantes y muchos nativos, es en primer lugar de la patronal y en segundo lugar, de la Administración, que no hace cumplir a rajatabla los Derechos Humanos, y las leyes laborales, que son violados permanentemente en esas condiciones inhumanas..
La manera más eficaz de luchar y combatir contra los prejuicios que perjudican a los inmigrantes es señalando con claridad cuales son los verdaderos responsables del desempleo y de la precariedad laboral, que no son otros que los que defienden este injusto sistema llamado capitalismo.
Otro de los puntos a combatir es la demagogia relacionada con la delincuencia, que nos quieren hacer creer que todo inmigrante es un delincuente, siendo esta posición muy reaccionaria y peligrosa. Existen ejemplos que echan por tierra esa teoría falsa: Analizando la cuestión vemos, en la prensa especializada en el movimiento obrero que “a principios de los 80, en los momentos más duros de la crisis económica, la delincuencia y la “inseguridad ciudadana” estaba a un nivel muy alto. Sin embargo el fenómeno de la inmigración tardaría aún muchos años en empezar a producirse, luego la razón fundamental fue el desempleo y la falta de perspectivas que afectó a toda una generación. La falta de un empleo que permita vivir dignamente es la responsable de la marginación y la delincuencia, ya sean inmigrantes o no”.
Continuando con ese análisis, podemos ver que “la manera más eficaz de combatir los prejuicios y las divisiones entre los trabajadores es desde un punto de vista de clase, vinculando la lucha por las mejoras sociales y económicas con la lucha contra el capitalismo y por la transformación socialista de la sociedad. La argumentación de la derecha es la siguiente: “hay poco empleo que repartir, los servicios sociales están limitados, por tanto: primero los españoles, fuera los inmigrantes”. La izquierda tiene que combatir esa demagogia, pero no sólo con argumentos de tipo ético”.
Está claro que para el socialismo es importante tratar de desarraigar cualquier prejuicio racial, cultural o religioso de los trabajadores, que sea un elemento de división. No obstante, como dice el análisis “si la derecha consigue que el ambiente predominante entre los trabajadores sea la lucha por el reparto de la miseria, las semillas de la división pueden germinar.
Desde los sindicatos y partidos de la izquierda hay que reivindicar con firmeza un salario y un empleo digno para todos, así como un incremento drástico para los gastos sociales. Esas reivindicaciones tienen que ser válidas tanto para inmigrantes como para no inmigrantes y tienen que servir para explicar el verdadero funcionamiento del sistema capitalista y la demagogia de quienes lo defienden. ¿No hay dinero para construir pisos baratos, no hay dinero para acondicionar los barrios con equipamientos sociales? Sí hay dinero: está en manos de la Banca y de un sector minoritario de la sociedad, un dinero ganado a costa de la explotación de los demás. Hay que desvelar claramente quienes son los parásitos sociales: la burguesía y los banqueros”.
En cuanto a la actitud que el Partido debería tomar en relación a los sin papeles, que son una parte importante del mercado laboral inmigrante, “ deberían reconocerles todos los derechos como al resto de trabajadores, porque, de otra forma, se está discriminando por razón de nacionalidad, que es contrario a los Derechos Humanos y a la Constitución, porque es inconcebible que se admita como normal que un colectivo de millones de personas no tenga derecho a huelga, a manifestación y a organización por las trabas impuestas por una Ley por muy de Extranjería que se llame, porque es contraria al socialismo, que debe ser internacionalista y tratar por tanto a todos los trabajadores por igual. Admitir eso es dejar a un sector de la clase obrera expuesta a una brutal explotación y a la más injusta arbitrariedad del aparato del Estado Burgués, aparte de crear una situación de división y hasta de enfrentamiento con el resto de los trabajadores”.
Para muchos compañeros de izquierda socialista, el fenómeno de la inmigración, como en todos los demás temas sociales, políticos y económicos, pensamos que o bien se acomete el asunto desde un punto de vista de clase y socialista y se sacan las conclusiones hasta el final, o la burguesía tendrá más oportunidades de utilizarlas en su provecho, beneficiándose en último término, los patronos insaciables de beneficio, que no les repugna en absoluto la esclavización de los inmigrantes, sino, que por el contrario, les sienta muy bien a sus bolsillos respectivos y lo que pretenderán es que todos los demás trabajadores entremos por el mismo aro.
Considerando que más temprano o más tarde el actual ciclo económico alcista se acabará, bien por la el estallido de la burbuja inmobiliaria, por una recesión general o por cualquier otro accidente que se produzca en la economía, y que de forma rápida podría crecer el desempleo; no es difícil prever que la derecha se lanzará en tromba, y profundizará su crítica con la demagogia que les caracteriza, atacando al Gobierno y sacando el hacha de guerra nacionalista culpando también a los inmigrantes para desviar la atención del problema fundamental que no es otro que la podredumbre de su propio sistema, el capitalista.
Toda la corrupción que está surgiendo en los eslabones más débiles del capitalismo a escala mundial, con sus gobiernos títeres a las órdenes del imperialismo, en toda esa crisis permanente de los países pobres, está en la raíz del propio fenómeno de la inmigración. La decisión de emigrar ya de por sí un fenómeno dramático, por todo lo que implica de romper con tus lazos culturales, tu entorno familiar, etc. que toman millones de personas en el mundo cada día, está relacionada con la situación de extrema pobreza, violencia y descomposición social en la que están sumidos la mayor parte de los países.
De manera hipócrita los medios de difusión burgueses nos muestran una realidad alterada, pues por una parte abundan los programas televisivos sobre la miseria de los países del llamado Tercer Mundo, pero lo plantean como una realidad ajena a la explotación que ejercen las potencias económicas, que explotan las materias primas de los países empobrecidos, dando la impresión que esa cuestión es como algo totalmente inevitable, y por otra parte, dan imágenes virtuales de una riqueza y prosperidad con lujos deslumbrantes en los países ricos, que hacen creer a los pobres del mundo que en Europa siguen atando los perros con longanizas.
El colmo del cinismo es cuando muestran sus campañas navideñas muy sensibles a la terrible situación que viven millones de personas, aireando esas campañas humanitarias, saqueando la sensibilidad y la caridad del pueblo que paga cantidades enormes que casi no tienen efecto en paliar el drama de la gente a la que va destinada, pues la mayor parte se queda por el camino, o en las cuentas bancarias para favorecer una vez más las ansias de beneficios de los capitalistas.
Esos mass medias, a las órdenes de los señores de los Capitales, una vez y otra ocultan la auténtica sangría de riqueza que supone el pago de los intereses de la deuda externa; también hacen todo lo posible por ocultar el apoyo de las multinacionales a los diferentes grupos armados en África, que apoyan a gobiernos que les son afines, o no les duelen prendas de tergiversar, mentir u ocultar el apoyo de la “democrática” burguesía occidental a regímenes dictatoriales o semi dictatoriales en los países pobres que no tienen ningún inconveniente en privatizar todas las empresas y servicios públicos para que ellos sigan engordando sus beneficios.
Después de cientos de años en el saqueo y la dilapidación de la riqueza de estos países por parte del capital financiero y las multinacionales, se siguen batiendo niveles récord de ganancias por esas mismas multinacionales que son los culpables del fenómeno de la emigración sea creciente en todo el planeta.
Para combatir el fenómeno de la emigración es imprescindible continuar la defensa de la lucha por el socialismo en el mundo entero, es decir, por la conquista de una política auténticamente internacionalista y socialista.
Nunca habrá un “comercio justo”, ni prosperidad para la mayoría de la población mientras la economía esté en manos de un puñado de multinacionales y bancos, es decir mientras exista capitalismo, por lo que, algunos de los puntos que tenemos que seguir reivindicando, junto con un verdadero programa socialista que sea autogestionado democráticamente por la clase trabajadora, serían:
* Que se acabe con todo tipo de discriminación social, política o laboral por motivos de raza, de nacimiento o cualquier otro.
* Todos los derechos laborales y políticos para los inmigrantes.
* Abolición de la Ley de Extranjería y el restablecimiento de una Ley de asilo político.
* Pedimos que se ponga fin a los centros de internamientos y a las expulsiones del país por carecer de papeles.
* Incremento drástico de los presupuestos públicos para garantizar la integración de los inmigrantes y su familia.
* Viviendas dignas y asequibles con alquileres no superiores al 10 % del salario mínimo.
* Sanidad gratuita para todos los inmigrantes y su familia.
* A igual trabajo igual salario.
* Derecho de reagrupamiento familiar.
* Equipamientos sociales, culturales y deportivos públicos para disfrute de la población al que tengan accesos todos los inmigrantes. Medios materiales suficientes para que las diferentes comunidades puedan mantener sus tradiciones culturales, lingüísticas e históricas.
La mejor lucha por erradicar el racismo y por garantizar los derechos de los inmigrantes pasa por una lucha con firmeza por la defensa de toda la clase trabajadora en su conjunto sin que exista discriminación. Los trabajadores, los socialistas no estamos interesados en ningún tipo de opresión ni de clase, ni racial, ni de nacionalidad. Defendemos frente al racismo y la xenofobia una lucha por un verdadero programa socialista y consideramos que los sindicatos y partidos de izquierdas debemos tomar en nuestras manos esta lucha por un programa de independencia de clase y genuinamente socialista, que ponga la economía bajo control democrático de los trabajadores y al servicio de la humanidad.
Pepe Martín.
Portavoz en Málaga de Izquierda Socialista-PSOE DE ANDALUCIA.
Is-psoe.malaga@terra.es
http://ispsoemalaga.org
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