Izquierda Socialista

Febrero 28, 2007

28-F-2007. DíA DE ANDALUCÍA.

Archivado en: General — @ 11:57 am

Con el anuncio del cierre de la planta de Puerto Real, que se dedica en el sector del automóvil a la fabricación de rodamientos, suspensiones y direcciones, la clase trabajadora andaluza recibe un nuevo golpe mortal  que afectará a cerca de 5.000 familias, entre puestos directos e indirectos. Este ataque a los puestos de trabajo por parte de la multinacional Delphi no puede quedar sin respuesta, sobre todo, después de haber recibido cerca de 65 millones de euros de subvenciones.
 

 

 

El presidente del Gobierno ofreció ayer martes 27-2-07, su “apoyo y colaboración” a Manuel Chaves, para encontrar una solución “razonable” al anuncio del cierre de la factoría Delphi en Puerto Real (Cádiz) en la reunión que ambos mantuvieron en el Palacio de la Moncloa.  Ese apoyo y esa colaboración razonable deben pasar por la incautación de la empresa por el Estado y entregarla a los trabajadores para su cogestión con recursos públicos hasta su saneamiento.
 

Una vez más se comete la injusticia por parte de los capitalistas de poner por delante de las personas la cuenta de resultados y la obtención de beneficios a costa del pan y de la ruina para la clase trabajadora, que en la Bahía de Cádiz, mantiene el récord de paro en Andalucía.
 

La posición adoptada por Delphi  no va a ser la excepción en la toma de decisiones que están comenzando a llevar a cabo las multinacionales, máxime, como hemos visto ya, que la recesión se acerca a pasos agigantados. Tenemos que prepararnos para la lucha, porque los conflictos sociales surgirán de forma cada vez más constante. El anuncio de Greesspan de que EEUU podría entrar en crisis para final de años, ha supuesto el derrumbe de las bolsas de China, que caen cerda de un 10 % arrastrando con ella a toda las bolsas mundiales, lo que es un mal augurio del capitalismo mundial que afectará a los puestos de trabajo.
 

El ajuste brusco de la crisis que ya viene sufriendo el sector del automóvil se quiere solventar, como el capitalismo acostumbra,  echando la carga a los trabajadores, con despidos en masa.  La Wolvagen en Alemania anuncia  mandar al paro a 20.000 obreros. En Estados Unidos, entre la General Motor, la Crysler y la Ford mandarán al paro a 58.000 obreros. Otras muchas compañías tienen anunciadas reconversiones y despidos masivos, como la SEAT en Barcelona, la Renault en Valladolid, etc. La crisis puede ser tremenda.
 

La escasa industria en Andalucía está siendo atacada fulminantemente por el capitalismo, pero lo que es también grave es la situación agraria que sigue olvidada sin una solución definitiva, que el capitalismo no puede ofrecer, porque existe la contradicción de la propiedad privada que frena todo intento de reformas.  El número de trabajadores que viven de la agricultura en Andalucía y Extremadura, representan un 65 % del sector agrario, rondando las 500.000 familias, de los que el 90 % son temporeros. 
 

Después de más de 30 años desde el inicio de la “transición” la reforma agraria sigue sin llegar.  Se sigue premiando las necesidades de la producción capitalista en el campo, que benefician mayoritariamente a los intereses de las grandes explotaciones de los terratenientes, con un claro desprecio a las condiciones de vida de los jornaleros, tanto nativos como inmigrantes, que se mantienen en condiciones indignas. Los grandes terratenientes se han venido aprovechando de “el maná” de subvenciones caídos de Europa, que han servido para llenar sus bolsillos ociosos y especulativos.
 

Es imposible acabar con este estado de cosas, con estas condiciones “cuasi-medievales” que nos hunden en la precariedad, en la incertidumbre laboral, en condiciones a veces infra-humanas, mientras que la tierra permanezca bajo la propiedad y dominio de unos cuantos terratenientes. Es decir, mientras que la producción se realice exclusivamente para beneficiar a unos cuantos capitalistas que no han sido elegidos por nadie y no se tenga en cuenta los derechos de los ciudadanos y no se ponga la producción para satisfacer las necesidades humanas de la población.
 

Siglos y siglos lleva Andalucía en una situación de marginación, donde el problema característico de la agricultura sigue siendo la brutal concentración de la tierra y su escasa modernización. El 54 % de la propiedad de las tierras cultivables siguen perteneciendo al 3 % de los terratenientes.
 

Los partidos defensores de la propiedad privada capitalista, como el PP,   nos intentan convencer de que esa situación de injusticia crónica es un “derecho natural” o un “derecho divino” presentándonos al capitalismo como el único sistema posible. Eso es grave, pero es aún mucho peor, que las actuales direcciones de los partidos de izquierdas asuman esas tesis.   El socialismo ha defendido y defiende la necesidad de la nacionalización de los latifundios, los monopolios y la necesidad de una banca estatal centralizada para poner los recursos al servicio de la clase trabajadora para que sean gestionados democráticamente en beneficio de la sociedad y no de unos cientos de familias  de archimillonarios que usurpan el poder.  De esa forma sería posible mantener activos los sectores básicos de la economía, democratizando su gestión y que reviertan los beneficios a la sociedad en su conjunto tanto en los sectores claves de la industria, de la agricultura y del comercio. 
 

 Pero para ello es imprescindible la puesta en producción de un sector agroalimentario planificado científicamente en Andalucía, moderno y autogestionado democráticamente sobre las bases de una economía socialista que sigue siendo la aspiración legítima que corresponde a una necesidad social, a una reivindicación constante que históricamente ha venido llegando a cabo la lucha jornalera, representada hoy por el SOC, y por ciertos sectores sindicales de vanguardia,  lo que expresa una necesidad material y concreta que ponga las bases para resolver la cuestión agraria de los cientos de miles de familias que vienen padeciendo una situación anacrónica. 
 

Sería ésta la mejor forma de poder avanzar en la verdadera reforma agraria siempre dejada a medias, para completarla e introducir la “industrialización del sector agroalimentario en su conjunto”.   Es preciso tomar medidas firmes para que se acabe para siempre con la esclavitud del trabajo jornalero a la vez que se podría garantizar a los ciudadanos unos precios alimentarios justos, pues vemos cómo, bajo el dominio de los grandes centros comerciales, que implantan sus precios al agricultor, los productos agrícolas se pagan a precios antieconómicos en origen a los pequeños agricultores, apareciendo luego en los mercados con unos incrementos desorbitados rondando a veces entre un  500% y un 600 % superiores al precio que percibe el pequeño hortelano.
 

Los trabajadores del campo se encuentran discriminados en sus salarios y condiciones de vida;  deben tener los mismos derechos que los de la industria y el resto de sectores. Pero eso no se conseguirá hasta que no se ponga en práctica una reforma agraria en las líneas mencionadas anteriormente. Pero sabemos que eso solamente puede ser el producto de una lucha firme de la clase trabajadora, organizada y bien dirigida, contra el poder capitalista y tendrá que surgir bajo la dirección de una vanguardia firme que plantee un auténtico programa socialista que transforme las estructuras de este injusto sistema.
 

Volviendo al tema candente de Delphi, hemos visto los gritos de rabia, con firmeza pero pacíficos, sobre todo de las mujeres que han pasado a la vanguardia de la lucha, que resuenan cabreados por tamaña injusticia y la amenaza de ir al paro que está llevando a la comarca a la miseria. Caceroladas de cientos de mujeres, hijos, madres, familiares, amigos, trabajadores de otras empresas, todos en unanimidad están saliendo a la lucha para exigir una solución social que favorezca el mantenimiento de los puestos de trabajo.
 

Las pancartas y los gritos son evidentes y claros: “Delphi no se cierra”, dejando muy claro que el objetivo de la plantilla es “seguir trabajando, porque nuestra intención es protestar de forma pacífica, aunque la empresa nos ha declarado la guerra y echarnos todos a la calle para matarnos de hambre”, como decía un trabajador. Se ha acordado en Asamblea, la ocupación de la industria, para evitar su desmantelamiento ilegal, porque existen rumores de que se han llevado ya maquinaria a Polonia.
 

La manifestación convocada para mañana 1º de Marzo, con el lema “DELPHI NO SE CIERRA”, saldrá a las 11 horas desde el Pabellón de Cádiz y puede representar el inicio de una lucha intransigente por mantener los puestos de trabajo que es la causa de toda la clase obrera de Andalucía y del Estado español;  El Sindicato de Estudiantes ha llamado a la juventud a una Huelga General de la Enseñanza, para poyar la lucha.  Es posible la victoria, manteniendo la UNIDAD y la SOLIDARIDAD y una victoria decisiva crearía un precedente magnífico para las futuras luchas que se avecinan.
 

Todos los trabajadores de Andalucía tenemos que responder firmemente contra los abusos y las estafas de estas multinacional y así lo van a hacer el conjunto de los ciudadanos de Cádiz que seguro responderán de manera decidida como siempre lo han hecho a lo largo de estos últimos treinta años.  La clase trabajadora, sobre todo en Cádiz, sabe luchar y lo demostrará como siempre lo ha hecho. El problema está en otro lado, en que las direcciones políticas y sindicales del movimiento obrero,  presenten una alternativa consecuente, unitaria y firme, que tenga como objetivo a llevar el movimiento hasta el final, con la consigna de “fábrica cerrada, fábrica ocupada “para ponerla en marcha con apoyo económico y tecnológico de la Junta de Andalucía y bajo control democrático de los trabajadores. 
 

El resurgir de la lucha del movimiento obrero es un hecho inevitable y acaba de llegar para quedarse. Habíamos advertido que los que decían que la lucha entre las clases y hablar de la clase obrera,  era una cuestión del pasado estaban en un tremendo error. La lucha está aquí y es lo único que cuenta para salvar los puestos de trabajo. Ante esta situación, los trabajadores tenemos un solo camino: Organizarnos para luchar unidos por el verdadero socialismo. Recordemos a los clásicos: “la emancipación de la clase trabajadora, será obra de la propia clase, o no será”.
 

Pepe Martín.

Portavoz en Málaga de IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE-A.


 Is-psoe.malaga@terra.es
http://ispsoemalaga.org
 

 
 

 

 

 

 

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