Izquierda Socialista

Agosto 14, 2007

¿LOS DERRUMBES DE LAS BOLSAS PODRÍAN LLEVARNOS A UNA RECESIÓN?.

Archivado en: General — @ 5:50 pm

Cuando estamos viendo la constante subida de los beneficios de las empresas, cuando nos cuentan que estamos en el mejor momento económico de la historia, mira por dónde, la realidad concreta, las crisis cíclicas del capital, nos amenaza a todos segándonos esa prosperidad, que  a fin de cuentas solamente ha beneficiado a los de siempre.  Ni con políticas liberales ni con políticas socialdemócratas, que son las dos variantes del mismo modelo,  ha sido posible evadirse de las crisis cíclicas del capital.
 

 
 La crisis hipotecaria de EEUU ha puesto a temblar a las bolsas de todo el mundo. Algunos bancos centrales de las  potencias económicas, para evitar que esto se derrumbe, han inyectado en los últimos días más de 285.000 millones de euros  a los mercados para evitar la quiebra por falta de liquidez de algunos grandes bancos.
 

La situación se complicó con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria norteamericana, con epicentro en tres estados: Florida, Arizona y California. Se vendieron demasiadas propiedades dando créditos de “dudoso cobro” por aquello de hacer negocio como sea, para retrasar la crisis, para seguir la huida hacia delante llenando a espuertas el oro del mercado inmobiliario, pero, hete aquí que hace unos meses, comenzaron a aumentar las devoluciones de las  cuotas de hipotecas de forma alarmante. Dicen que existen al menos dos millones de hipotecas de viviendas que no podrán pagarse.
 

La economía de EEUU sigue siendo la primera economía mundial, pero la crisis económica ya le ha empezado a golpear y como dice el refrán, cuando EEUU se resfría, España coge una pulmonía.
 

Hace unos meses, en un análisis de nuestra corriente Izquierda Socialista de Málaga, se comentaba, entre otras cosas que “ Es inevitable la recesión en el capitalismo porque las políticas que aplican los burgueses en todo el mundo, aunque con ritmos diferentes, vienen a representar un aumento de la explotación de la clase obrera, sustituyendo mano de obra más cara por nuevas tecnologías y mano de obra más barata; a su vez, el Tercer Mundo está siendo expoliado y saqueado hasta límites inaguantables;  se producen ataques constantes a los gastos sociales, con un proceso galopante de privatizaciones de los servicios públicos que destruyen materialmente los incipientes “estados de bienestar” transformándolos en su contrario.

         Las ganancias empresariales siguen creciendo a niveles récords porque se está haciendo trabajar a los asalariados más por menos salarios, pues los niveles salariales del trabajador español, por ejemplo, están al mismo nivel que en 1997. Por el contrario, las rentas del Capital han ganado más de 10 puntos con relación a las del trabajo y las retribuciones fijas del promedio de los directivos españoles no deja de crecer: perciben una media de 212.000 euros al año, pero exigen alzas desaforadas, porque argumentan que en Gran Bretaña, la media está en 266.000 euros, en Alemania cobran 253.000 euros y en Italia 255.000 euros por año. Pero esos mismos directivos se aferran en la congelación salarial para la clase obrera, con la ayuda valiosa de las cúpulas sindicales, atacando desaforadamente al gobierno de Zapatero cuando intenta llegar a fijar un  salario mínimo tan miserable como son los 600 Euros.
 

(Leer declaración completa en:
http://ispsoemalaga.org/2007/06/18/%c2%bfpara-cuando-la-crisis-que-viene/
 

         Es cierto que durante los últimos veinte años ha habido pocas recesiones profundas, excepto algunas de carácter leve y transitorio. Hemos tenido una cierta estabilidad en la inflación. Los gastos de los consumidores han ido creciendo, aunque a la vez lo hacían desaforadamente los endeudamientos,  hipotecando el futuro de los próximos 30 a 50 años.
 

         Algunos economistas, sobre todo en España, mantienen la idea de que se puede aislar los efectos de la crisis mundial a fin de que no afecte a este país, pero eso es totalmente absurdo.  Por los efectos de la globalización, la economía mundial está más interrelacionada que nunca y los contagios, con más o menos virulencia, son inevitables; así pues, o el gobierno se prepara para lo que se nos viene encima, o los efectos serán mucho más virulentos de lo que esperan.
 

Uno de los efectos principales de la crisis, que es de sobreproducción, es que las mercancías y bienes que las empresas ofertan no pueden ser adquiridas por los consumidores, que en su mayoría son los asalariados, porque la masa salarial global (demanda)  es menor que el valor de mercado de los productos que se ponen en circulación para la venta (oferta). Esa contradicción insalvable a largo plazo, como explicaba Marx está apareciendo en cada crisis una y otra vez, por mucho que los liberales y algunos socialdemócratas hayan querido enterrar a “Don Carlos”.  Han intentado soslayarla con la ampliación de los créditos y otras artimañas, pero no se puede evadir esa realidad.
 

Por consiguiente, una vez que empiecen a reducirse los mercados por falta de demanda, por falta de liquidez en manos de los trabajadores, por falta de liquidez en las pequeñas y medianas empresas, por falta de liquidez provocada por la bajada brutal de los precios de las acciones de las empresas en bolsa, que muchas quebrarán y se arruinarán, los cierres de empresas estarán a la orden del día, la conflictividad laboral aumentará desaforadamente, los trabajadores exigirán mantener sus puestos de trabajo, se rebelarán pidiéndoles explicaciones tanto a los patronos como a los gobiernos, pidiendo explicaciones de cómo es posible que esto ocurra cuando todo iba de maravilla y los apretones de cinturón salarial han sido bestiales desde 1997, mientras los patronos se han forrado en una inmensa orgía de beneficios, especulaciones y corrupciones urbanísticas.  
 

Ya en los meses anteriores hemos venido observando un aumento en las oleadas de huelgas en diversos países, como en Francia, Italia, Grecia, Canadá, Bélgica; también hemos visto movilizaciones importantes en Egipto, Nigeria, Perú, Israel, Sudáfrica, etc. lo que puede ser una muestra de lo que nos espera en el próximo futuro.
 

La situación del futuro mundial no es de calma y bienestar, como nos lo quieren pintar la burguesía y sus voceros, sino todo lo contrario, de lucha a fondo entre el mundo del capital, que querrá cargar el costo de la crisis sobre las espaldas del trabajador, y el mundo del trabajo, que responderá a esos ataques en legítima defensa para avanzar en las conquistas sociales y mantener los niveles alcanzados.
 

La cuestión clave en estos momentos es comprender las necesidades que tenemos los trabajadores para organizarnos mejor buscando la unidad del movimiento obrero tan importante para las batallas que nos esperan.  Podremos abrirnos paso en nuestras luchas si somos capaces de fortalecernos en líneas de clase, potenciando las corrientes más a la izquierda en las organizaciones obreras, tanto en el plano sindical como en el político, para producir el giro a la izquierda que la situación está requiriendo,  como mejor garantía para conseguir el triunfo definitivo que no puede ser otro que la construcción del verdadero socialismo que supere este podrido sistema capitalista, corrupto, decadente y senil, que en sus momentos de declive en el que está entrando podrá llevar a la humanidad a la destrucción y a la miseria si no conseguimos transformar las estructuras de esta obsoleta sociedad capitalista.  En la unidad y en la organización estará nuestra victoria para dotarnos de un nuevo programa de transición al socialismo y construir “esa nueva sociedad solidaria, de hombres libres, justos, honrados e inteligentes” como era la aspiración de los fundadores del PSOE y de la UGT.
 

 

PEPE MARTIN.
PORTAVOZ EN MÁLAGA DE IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE.
Is-psoe.malaga@terra.es
 

 

 

 

 

 

 

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