Izquierda Socialista

Octubre 29, 2007

NECESITAMOS UN PROGRAMA QUE REPRESENTE UN GIRO A LA IZQUIERDA EN LA POLÍTICA DEL PSOE.

Archivado en: General — @ 5:34 pm

Hemos entrado en un período pre-electoral, donde se va a debatir públicamente sobre aspectos programáticos e ideológicos de nuestro próximo programa electoral. Tanto el PP como sus acólitos de la  oposición, los defensores de los intereses de la oligarquía capitalista, así como la cúpula recalcitrante de la  Iglesia Vaticana  acusan a los partidos de la izquierdas, entre ellos al PSOE,  de ser más  marxistas que Lenin.

 

Eso no es nada extraño, y menos en los momentos de confrontación electoral, lo que nos parece incorrecto de esto, es que  nuestros líderes socialistas se pongan a la defensiva, queriendo aparecer como los mejores defensores de la sociedad liberal de los capitales.  Es esta situación la que produce una cierta confusión en la clase trabajadora, que observa cómo la derecha defiende a capa y espada sus intereses, mientras que la izquierda parece avergonzarse de decir que va a defender firmemente un programa que beneficie a la clase trabajadora y a los pobres. Ese mensaje  ambivalente, esa situación de confusión y lucha desesperada de todos por ocupar el centro contribuye a la abstención en vez de ayudar a la formación ideológica de nuestra clase trabajadora.
 

Como decía Pablo Iglesias, “todo socialista debe considerar indigno ocultar sus ideas y sus propósitos de transformar la sociedad”.  También hablaba que para avanzar hacia la consecución de mejoras sociales era necesario “inculcar a los obreros la más clara conciencia del antagonismo hostil que existe entre la burguesía y el proletariado”.  El Abuelo decía  que “ser socialista, ser marxista significa asumir como bandera de lucha la liberación de la clase trabajadora de las cadenas de opresión del capitalismo”.
 

También nos enseñaba que  “nuestra lucha es por la liberación de los pueblos, por acabar con la vergüenza de la explotación del hombre por el hombre y terminar, de una vez por todas, con la desigualdad, con el hambre, con la guerra entre los pueblos y construir un mundo mejor, edificado sobre las premisas de la igualdad, la justicia y la felicidad de los hombres. No puede haber una lucha con propósitos más nobles”.
 

Los defensores del socialismo “Pablista” que hunde sus raíces en el obrerismo histórico de bases marxistas muchos de los cuales,  militan en la IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE,  siempre hemos criticado el desprecio y abandono de muchos líderes del partido a la figura, a los ideales y a la trayectoria de lucha del fundador del partido, cuestión que se aprecia en el abandono casi total del discurso ideológico de la izquierda, que nosotros queremos seguir luchando por recuperar por ser patrimonio histórico de nuestra clase, actualizándolo, analizándolo para intentar detectar los aciertos y los errores con la sana intención de corregirlos y aprender de la historia.
  

La rancia derecha del PP, con sus reminiscencias franquistas,  que siguen negándose a condenar el golpe de Franco, e incluso, como recientemente hizo el Señor Mayor Oreja, que lo justificaba en cierta manera, lo que no puede perdonar a los socialistas, a los sindicatos, a la clase trabajadora y a la izquierda en su conjunto,  es que sigamos denunciando al capitalismo como un sistema de producción oprobioso y, lo que es más importante, que este modo de producción opresivo sabemos y apostamos porque  sea superable y  seguimos apostando a que será superado con la acción de las masas de la clase obrera, cuando éstas se doten de un programa de transición adecuado y una dirección firme.
 

         El análisis marxista de la realidad, que se sustenta en una base científica de la ciencia económica, ha demostrado que el modo de producción capitalista se fundamenta en el robo de las plusvalías de que es víctima la clase obrera por la clase capitalista. La riqueza del capitalista tiene su origen en el despojo que sufre el obrero del trabajo que realiza.
 

El marxismo también  nos enseña, igualmente, que un estado organizado según el modo de producción capitalista es un estado al servicio de la minoría de los Poderosos que es dueña de los medios de producción, despreciando e impidiendo una verdadera democracia de los trabajadores, porque se impone en las relaciones de producción la “dictadura del Gran Capital”, bajo la máscara aparente de “democracia burguesa”.
 

Esa misma clase poseedora de los capitales reproduce y  crea sus leyes que aseguran su reproducción, a las cuales tiene que estar sometida la clase trabajadora y los pobres que llenan las cárceles, pues el Estado nos obliga a someternos a las leyes que se inventa la oligarquía para su beneficio,  deja sin posibilidades de liberación a la clase obrera, que siente que, por mucho que trabaje, vivirá en la pobreza, al borde de un abismo, dependiendo únicamente de su fuerza de trabajo para sobrevivir, mientras que la burguesía elude casi siempre la cárcel pues compra su libertad con el dinero expoliado a los asalariados.

 La teoría marxista, “no sólo explica el modo de producción capitalista y lo denuncia como un sistema de opresión, como lo fueron el esclavismo y el modo de producción feudal, sino que, además, propone el socialismo como única vía posible para liberar a las masas de la más reciente forma de dominación. No existe otra manera; no hay una tercera vía, ni caminos intermedios, ni socialismos moderados ni capitalismos buenos”.
 

Nos encontramos en un cambio de ciclo de la economía y por tanto, tenemos que ser audaces en explicar que el verdadero camino de lucha por la justicia social y la liberación de los pueblos del mundo es el Socialismo. No hay salidas a largo plazo bajo este caduco sistema capitalista, corrupto, degenerado y decadente.  Esa transformación de la realidad que nos abra el camino de la construcción del socialismo tiene que ser entendida como la acción política de masas que conduzca a la clase trabajadora organizadamente y de forma firme a la democracia económica, social, política y cultural, que será la apropiación de los medios de producción, para ser gestionados bajo control democrático de los trabajadores, que es una condición necesaria para la emancipación del género humano.
 

Es imposible el socialismo mientras que sigan existiendo multinacionales y empresas claves de la economía que deberán ser nacionalizadas, bajo control democrático y puestas al servicio de la sociedad en su conjunto, es decir que debe ser la mayoría democrática, que es la clase trabajadora la que disfrute de los beneficios sociales que el trabajo genera. Porque no habrá procesos de cambios profundos, ni transformación social sana si la meta no es el desmantelamiento del estado burgués y la construcción de un nuevo estado socialista.

         Estamos padeciendo una situación de polarización extrema,  llevada a cabo por la política de acoso y derribo del PP hacia el PSOE, en cuanto a  acusaciones virulentas de todo tipo. El más grave de esos señalamientos más injustos e hipócritas que recibe continuamente el socialismo es que genera violencia, cuando históricamente es la oligarquía, la burguesía, la derecha del PP, que ataca con métodos “guerracivilistas” a Zapatero, al socialismo y a los trabajadores que les votamos,  sobre todo, en la cuestión del Terrorismo, llegando a acusarnos de ser más o menos parte de ETA.
 

         Condenamos, como siempre lo hemos hecho,  tanto el terrorismo individual de ETA o cualquier otro grupo, como el terrorismo de Estado que ha existido o pueda estar produciéndose en cualquier país. Existen numerosos episodios históricos  sangrientos  que  demuestran que cada vez que la clase trabajadora ha querido acceder a la construcción del socialismo democráticamente conduciéndose por la vía pacífica, la burguesía capitalista, con el apoyo del imperialismo internacional lo ha abortado. Las oligarquías niegan por sistema  o  intentarán violar si se ejerce,  el legítimo derecho de todos los pueblos a la autodeterminación, aplicando la violencia capitalista para impedirlo por la fuerza, que solamente podremos contrarrestarlo dependiendo de la correlación de fuerzas existentes en un  momento dado.
 

En el siglo pasado lo hemos presenciado en América Latina de forma sistemática y  sangrienta, cuando el golpe contra Allende en Chile y apoyos descarados a otras dictaduras que han dejado un reguero de sangre derramada por la clase trabajadora que ha sido asesinada y atropellada por la burguesía y el imperialismo que se cebó contra nuestra clase con absoluto desprecio a las vidas de inocentes, para defender los intereses capitalitas de los Poderosos, por encima de la dignidad y la vida de las personas.
 

También nos muestra la historia cómo la  burguesía se ha valido de otros medios para sembrar el descontento y desasosiego en muchos pueblos del planeta, como en África, en Oriente Medio, azuzando a unos pueblos contra otros para aprovecharse del tráfico de armas y de robar las materias primas como la actual guerra infame, ilegal y asesina de Irak.  Los pueblos tienen ya bastante claros quiénes son los violentos.  Son los ricos capitalistas que estarían dispuestos, si es posible, a otra guerra civil para mantener su hegemonía y sus privilegios y para seguir robando a la clase trabajadora, cosa que incluso podría suceder, con el planteamiento tan grosero y belicista en lo referente a la política que el PP está planteando sobre la cuestión del Conflicto Vasco,  por lo que solamente la clase trabajadora, con su voto y su acción de rechazo al PP y el apoyo a los partidos de la izquierda podríamos impedir en el próximo futuro.
 

 

Existe un refrán que dice que “la debilidad invita a la agresión”. Por tanto, pedimos a nuestros dirigentes que ya está bien de dar pasos atrás y hacer concesiones a la derecha del PP.  Hay que pasar a la ofensiva, movilizar a la clase trabajadora, explicar que tenemos que estar unidos contra la derecha porque es el mejor método para seguir luchando por la liberación de los pueblos y avanzar en las reivindicaciones sociales que la clase trabajadora necesita. Los trabajadores, que somos la mayoría, que somos los que realmente producimos, nos merecemos un mundo mejor y por ello tenemos que abrirnos el camino, luchando y organizándonos adecuadamente, para lograrlo.
 

Es menester, como decía también el compañero Tierno Galván, que “el pueblo se forme y conozca las premisas ideológicas básicas que nos permitan avanzar en la comprensión de los mecanismos de que se vale el capitalista, el explotador, el especulador, para someter a sus dictados a la clase trabajadora”.   
 

Es la clase trabajadora la que debe ponerse al frente del proceso de la lucha por el socialismo, pero es la tarea de un verdadero partido de izquierdas el instruirla, el organizarla y el llevarla a que ésta asuma su tarea histórica de construir la nueva sociedad, porque el socialismo ya no es una utopía sino que es una necesidad perentoria para toda la Humanidad.
 

            PEPE MARTÍN.

PORTAVOZ EN MÁLAGA DE IZQUIERDA SOCIALISTA
          PSOE DE ANDALUCÍA.
 

         Is-psoe.malaga@terra.es
 

         http://ispsoemalaga.org
 
PD:
(Si quieres recibir el folleto que hemos debatido y  hemos aportado como propuesta al programa electoral, ponte en contacto con nosotros enviando un correo al e-mail anterior. Si quieres debatir alguna propuesta o hacer cualquier crítica, igualmente esperamos tu respuesta que será bienvenida.)

 
 

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