Izquierda Socialista

Diciembre 29, 2007

PAKISTÁN: LA CANDIDATA DEL PARTIDO DEL PUEBLO, BENAZIR BHUTTO, HA SIDO ASESINADA.

Archivado en: General — @ 11:56 am

Condenamos el brutal atentado perpetrado contra el pueblo pakistaní y su representante a las elecciones de Enero. El sangriento asesinato de la candidata Benazir Bhutto ha profundizado la crisis en Pakistán y ha disparado las convulsiones sociales y las protestas contra la Dictadura de Musharraf. Se anuncia por medios oficiales que al menos 31 personas han muerto en este último atentado, que ha acabado con la vida de la que podría haber sido la presidenta de Pakistán,  además de las más de 150 que murieron en el anterior.


 Como nos comentaba Adán Pal en un reciente artículo , cuando más de 3 millones de personas fueron a recibir a Benazir en octubre pasado al volver del exilio, “Las masas salieron a la calle para recibir a la dirigente de su partido, el partido de los millones de oprimidos, pisoteados, amenazados, explotados y las masas trabajadoras de Pakistán. El jueves un mar de personas salió con las banderas tricolores del Partido del Pueblo Pakistaní, el PPP. Por todas partes había gente, alegre, emocionada y vibrante, cantaban y bailaban, coreaban consignas y se felicitaban por la recuperación de su partido, el partido que se formó durante el movimiento revolucionario de 1968-69, y que desde entonces, en sus cuarenta años de historia, ha tenido alzas y bajas.
 

         Los observadores y analistas comparaban la recepción del 18 de octubre con la que tuvo Benazir Bhutto el 9 de abril de 1986,  cuando llegó a Lahore tras el exilio durante el régimen brutal de Zia y que congregó a un millón de personas. Nadie esperaba que se rompiera el récord conseguido en 1986, excepto los marxistas, que una y otra vez pronosticamos que cuando regresara Benazir, la gente saldría en una cantidad nunca vista antes. Gente todas las regiones, todas las nacionalidades, religiones, sectas y étnicas estaban allí para desahogarse de sus sufrimientos y dolor.
En Karachi, la atmósfera durante todo el día era electrizante. Caravanas con cientos de autobuses llegaban a Karachi de todo el país, después de viajas miles de kilómetros, con cientos de miles de Karachi que esperaban en las calles.
Sin embargo, este acontecimiento fue ensombrecido cuando dos terroristas suicidas hicieron estallar sus bombas cerca del camión que llevaba a la dirección del PPP. Han muerto casi 150 personas, incluidos los guardias de seguridad de Benazir Bhutto, y que eran trabajadores de la Federación de Estudiantes del Pueblo, PSF, en la explosión más de 600 personas resultaron heridas.
Las explosiones cambiaron la emocionante atmósfera por el miedo y el terror. El resto del programa se suspendió, Bhutto se fue a casa y la gente regresó a sus hogares.”
Los terroristas de Al Qaeda que eran acusados del atentado suicida contra Bhutto, han negado su implicación en el atentado.  Se ha desatado una oleada de violencia desde el cruel asesinato y los 16.000 miembros de seguridad que están desplegados en la región de Sindh y todo el transporte, están suspendidos por la violencia desatada. En Karachi, ciudad natal de la candidata Bhutto, está muy convulsionada por el asesinato y el Dictador ha dado órdenes a los cuerpos de seguridad de tirar a matar.
El mismo día 27 de diciembre podíamos leer un artículo escrito por A.Woods, donde se informaba del cruel asesinato, dando cuenta de la situación concreta, mediante comunicación telefónica con el periódico pakistaní “The Struggle” que decía: “Benazir Bhutto ha sido asesinada en un atentado con bomba en un ataque suicida. La dirigente del Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) recién terminaba de participar en un mitin de seguidores del PPP en la ciudad de Rawalpindi, cuando se produjo el atentado. Los primeros informes hablaban de al menos 100 muertos en el atentado, pero las últimas noticias sitúan la cifra en 15.

Este homicidio feroz contra el PPP se produce en medio de una campaña electoral donde, después de años de dictadura militar, las masas luchaban por conseguir un cambio. Existía una oleada de apoyo al PPP, que parecía seguro de ganar las elecciones a la Asamblea Nacional y a las legislaturas provinciales que se van a celebrar el 8 de enero de 2008.
La campaña estaba cobrando fuerza, el ala marxista del PPP estaba consiguiendo un apoyo entusiasta gracias a su mensaje socialista revolucionario en zonas tan alejadas entre sí como Karachi y las regiones tribales de Waziristán, en la frontera norte. Estas elecciones habrían reflejado un gran giro a la izquierda en Pakistán. Esta perspectiva estaba provocando alarma en la camarilla dominante, eso es lo que está detrás de la atrocidad cometida hoy.
Es un crimen contra los trabajadores y campesinos de Pakistán, una provocación sangrienta que pretende impedir la celebración de unas elecciones que ganaría seguramente el PPP. Este atentado será una excusa para introducir nuevas restricciones y, posiblemente, el estado de excepción y la dictadura. Es un acto contrarrevolucionario que debe ser condenado sin ningún tipo de reservas.

¿Quién es el responsable? La identidad de los asesinos aún no se conoce. Pero cuando preguntamos a los compañeros de Karachi la respuesta fue inmediata: “fueron los mulás”. Las fuerzas oscuras de la contrarrevolución en países como Pakistán habitualmente van vestidas con el atuendo del fundamentalismo islámico. Incluso circulan rumores sobre que Benazir fue disparada desde una mezquita, aunque los medios de comunicación insisten en que el asesinato fue el resultado de un atentado suicida.
Cualesquiera que hayan sido los detalles técnicos del asesinato, quienquiera que sea el agente directo de este acto criminal, los hilos de la conspiración sin duda llegan muy arriba. Los llamados fundamentalistas islámicos y los jihadis sólo son los títeres y asesinos a sueldo de las fuerzas reaccionarias que están atrincheradas entre la clase dominante y el aparato del Estado pakistaníes, financiadas espléndidamente por los Servicios de Inteligencia Pakistaníes (ISI), loa señores de la droga con vínculos con los talibán, y el régimen saudí, siempre ansioso de apoyar y financiar cualquier actividad contrarrevolucionaria en el mundo.
La guerra en Afganistán está teniendo unos efectos catastróficos en Pakistán. La clase dominante pakistaní tenía ambiciones de dominar el país después de la expulsión de los rusos. El ejército pakistaní y el ISI llevan décadas entrometiéndose allí. Ellos son una mezcla de talibanes y señores de la droga (que es lo mismo). Han conseguido enormes fortunas del tráfico de drogas que está envenenando Pakistán y desestabilizando su economía, su sociedad y la política.
El asesinato de Benazir Bhutto es sólo otra expresión de la absoluta podredumbre, degeneración y corrupción que está carcomiendo los órganos vitales de Pakistán. La miseria de las masas, la pobreza y las injusticias, claman solución. Los terratenientes y los capitalistas no tienen esa solución. Los trabajadores y campesinos miraban al PPP en busca de una salida.
Algunos en la “izquierda” dirán: pero el programa de Benazir no podría haber proporcionado la solución. Los marxistas del PPP luchan por el programa del socialismo, por el programa original del PPP. Pero las masas sólo pueden aprender a través de la experiencia qué programa y política son los correctos.
Las elecciones de enero habrían dado a las masas la oportunidad de, por lo menos, avanzar un paso en la dirección correcta, de infligir una derrota decisiva a las fuerzas de la reacción y la dictadura. Después habrían tenido la posibilidad aprender de programas y políticas, no en la teoría sino en la práctica.
Ahora parece que lo más probable es que les nieguen esta oportunidad. El objetivo de esta provocación criminal es bastante claro: suspender las elecciones. Aún no se ha visto la respuesta de las autoridades pakistaníes, pero sería impensable que puedan celebrarse ahora mismo las elecciones el 8 de enero. Las pospondrán durante algún tiempo.
¿Qué efecto tendrá este acontecimiento sobre las masas? Recién pudimos hablar por teléfono con nuestros camaradas de The Struggle en Karachi, donde están luchando contra las bandas reaccionarias del fundamentalista MQM, en una campaña electoral feroz. Nos dijeron que hay un sentimiento general de conmoción entre las masas. “La gente está llorando y las mujeres gimen en sus casas. Ahora mismo las puedo escuchar”, nos dijo el compañero.
Pero el lamento se convertirá en rabia. “Ha habido disturbios en las calles de Karachi y en otras ciudades. La gente está bloqueando las carreteras y quemando neumáticos”. Esa es la advertencia a la clase dominante de que la paciencia de las masas se agota. El movimiento de las masas no puede ser detenido con el asesinato de uno de sus líderes, ni de mil.
Las masas siempre se apegan a sus organizaciones tradicionales de masas. El PPP se desarrolló al calor del movimiento revolucionario de 1968-1969, cuando los trabajadores y campesinos estuvieron a punto de tomar el poder.
El dictador Zia Ul Haq asesinó al padre de Benazir, Zulfiqar Alí Bhutto. Eso no impidió la resurrección del PPP en los años ochenta. Luego, las fuerzas del terrorismo de Estado asesinaron al hermano de Benazir, Murtazar. Después exiliaron a Benazir e instalaron una nueva dictadura. Eso no impidió que el PPP resucitara de nuevo cuando 2-3 millones de personas salieron a las calles para darle la bienvenida el mes de septiembre pasado.
Las masas se recuperarán de la conmoción y el dolor momentáneos. Con el tiempo estas emociones serán sustituidas por la rabia y el deseo de venganza. Lo que hace falta no es la venganza individual, sino la colectiva. Lo que hace falta es preparar a las masas para una nueva ofensiva revolucionaria que termine de raíz con los problemas de Pakistán.
La camarilla dominante puede retrasar la fecha de las elecciones, pero tarde o temprano tendrán que convocarlas. Los reaccionarios calculan que la eliminación de Benazir debilitará al PPP. ¡Es un serio error de cálculo! El PPP no puede ser reducido a un solo individuo. Si eso fuera así, entonces habría desparecido después de la muerte de Zulfiqar Alí Bhutto.
El PPP no es un individuo. Es la expresión organizada de la voluntad de las masas para cambiar la sociedad. Son los tres millones que salieron a las calles para celebrar el regreso de Benazir. Son los decenas de millones más que se preparaban para votar por un cambio en las elecciones de enero. Estos millones ahora están de luto, pero el luto no durará para siempre. Encontrarán formas efectivas de lucha para conseguir que se escuche su voz.
Las masas deben protestar por el asesinato de la dirigente del PPP con un movimiento nacional de protesta: mítines de masas, huelgas, marchas, y culminar en una huelga general. Deben elevar la bandera de la democracia. ¡Contra la dictadura! ¡No al estado de excepción! ¡Inmediata convocatoria de nuevas elecciones!
La dirección del PPP no debe capitular ante las presiones que pretenden retrasar las elecciones. ¡Celebración de elecciones nacionales y provinciales! ¡La voz del pueblo debe ser escuchada! Sobre todo, el PPP debe regresar a su programa y principios originales.
En el programa fundacional del PPP está inscrito el objetivo de la transformación socialista de la sociedad. Éste incluye la nacionalización de la tierra, los bancos y las industrias bajo el control de los trabajadores, la sustitución del ejército permanente por una milicia de obreros y campesinos. Estas ideas son tan correctas y relevantes hoy como cuando fueron escritas.
No hay nada más fácil que arrebatarle la vida a un hombre o a una mujer. Los humanos somos criaturas frágiles y fáciles de matar. ¡Pero no puede matarse una idea cuando ha llegado su momento!”
Estamos observando un maremagnun de información en todos los mass medias mundiales, con flagrantes contradicciones y mentiras calculadas que intentan ocultar la verdad. Unos acusan a Al Qaeda, que lo niega; otros acusan a los propios servicios secretos de la Dictadura de Musharraf, que lo niega. Otros acusan a  EEUU a través de la Cia, que lo niega. En definitiva, este es un  asesinato de los Poderosos contra el Pueblo; Es parecido, a que hubiesen matado a Felipe González en la campaña electoral de 1982 en la Transición. Lo que hay que preguntarse es: ¿A quién beneficia?. ¿A quién perjudica?. ¿qué intereses hay en juego y a qué clases representan?. ¿Qué movimientos geoestratégicos hay detrás de este horroroso crimen?. ¿No habrá detrás una estrategia del terror estatal, preparándose por parte de las potencias neocolonialistas, las condiciones en la zona, de desestabilización total que “justitique” la utilización incluso de la guerra nuclear localizada (Pakistán dispone de armamento nuclear) para dar un escarmiento al pueblo árabe y seguir dominando por la fuerza? ¿Quiénes son en definitiva los terroristas?
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