SINDICATOS: EL TIEMPO DEL PACTO SOCIAL SE ACABÓ. TANTO CCOO COMO UGT TENDRÍAN QUE CAMBIAR LA POLÍTICA SINDICAL.
LA POLITICA REFORMISTA DE LOS DIRIGENTES OBREROS NO SIRVE EN LA FASE DE LA CRISIS EN LA QUE ESTAMOS ENTRANDO; HACE FALTA, POR TANTO, CAMBIAR DE TÁCTICA HACIA UN SINDICALISMO MÁS COMBATIVO, MÁS DEMOCRÁTICO Y MÁS PARTICIPATIVO, QUE MOVILICE A LA CLASE TRABAJADORA PARA DEFENDER LOS DERECHOS DE LOS ASALARIADOS, JUNTO CON LOS TRABAJADORES AUTÓNOMO QUE ESTAMOS SIENDO ATACADOS POR LOS GRANDES TIBURONES DE LA ECONOMÍA.
Durante las últimas legislaturas, el capitalismo se ha venido apoyando constantemente en las muletas de los dirigentes sindicales. Las cúpulas de CCOO y UGT firmaron pacto tras pacto con la derecha, garantizando una paz social que sólo ha beneficiado a los empresarios, produciendo una apabullante concentración de capital cada vez en menos manos, mientras la clase trabajadora a duras penas pudo endeudarse e hipotecarse hasta las cejas, después de deslomarse a trabajar y de hacer horas extras y destajos por un tubo.
Las direcciones de los sindicatos contribuyeron a la profundizando en la desmovilización de la clase trabajadora justo en el momento en que una política sindical ofensiva era más necesaria que nunca. La política económica continuista con relación a los demás gobiernos anteriores, del actual gobierno PSOE, igualmente intenta de nuevo el consenso permanente, cuando no existe espacio claro para reformas sociales, (bajo el estrecho margen que ofrece el capitalismo, si no se rompe con esa política liberal) pues la crisis capitalista ha descompuesto el mecanismo de crecimiento del proceso económico y vemos cómo la burguesía de toda Europa exige un ataque furibundo a los intereses de los trabajadores, expresada claramente en la barbaridad de exigir jornada de 65 horas semanales, lo que hay que interpretar como una clara provocación que no debe quedar sin una respuesta de movilización social de todas las fuerzas sindicales y partidos de izquierdas.
Algunos dirigentes tienen que reconocer, con la boca pequeña, lo que todo trabajador sabe, que la política de pactos y consensos ahora está periclitada, ha fracasado, le ha costado a la clase trabajadora mucho dinero que han ido directamente del bolsillo de los trabajadores al bolsillo de la patronal, con las pérdidas de poder adquisitivo y situación de angustia por la escasez que están sufriendo cada vez mayor número de trabajadores que no llegamos a fin de mes. La falsa promesa de los liberales y reformistas de que primero había que producir para luego repartir se ha demostrado totalmente falsa una vez más. Los capitalistas, cuando llega la crisis, cogen la bolsa y huyen poniendo los dineros a buen recaudo.
La precariedad en el empleo sigue disparada e incontrolada. Entre la juventud, el salario medio de los menores de 26 años es un 64 % más bajo que el de los mayores de 35 años. El salario indirecto se ha reducido un 8 % desde 1994 a 2006. El porcentaje del PIB dedicado a prestaciones sociales bajó un 3’5 % desde 1994 a 2005, pasando del 28,7 % al 25,2 % del PIB. La media en Europa está en el 33,1 %; ¿dónde está la tan cacareada convergencia social que íbamos a tener? El sistema ha conseguido colocarnos los precios europeos pero nos hemos quedado con salarios que cada vez quieren que se parezcan más a los africanos o chinos.
Los pobres ya suman cerca de nueve millones en el Estado Español, habiendo pasado de 7,6 millones en 1994 a 8,9 millones en 2006. Las desigualdades sociales, que tanto empeño de propaganda se hacen en combatir, en vez de disminuir, aumentan; por ejemplo, la diferencia entre salario hombre/mujer sigue creciendo, siendo el salario medio en 1994 de un 28 % más bajo el de la mujer que el del hombre, pero la lucha ha tenido que ser ineficaz, pues ese porcentaje ha aumentado hasta el 30 % en 2006, lo que es un fracaso de la política sindical de igualdad desarrollada por los sindicatos y los gobiernos de turno, se mire como se mire.
Por el contrario hemos visto cómo los beneficios de los grupos bancarios que operan en España ganaron 18.877,4 millones de euros en 2007, lo que supone cerca del 20 % respecto a la ganancia del año anterior, según datos de la Asociación Española de Banca (AEB); Las subidas salariales pactadas en los convenios de 2007 han sido las más bajas en los 6 años últimos, con un incremento salarial pactado del 3.61 %, cuando la inflación oficial estaba ya por el 4,3 % anual. La caída de los salarios reales en los diez años últimos es objetiva, cuando hemos visto que ha sido la época de oro de los capitalistas.
Los trabajadores del Estado español no hemos mejorado el poder adquisitivo desde 1997. Esta dispar situación entre beneficios escandalosos de los capitalistas y los salarios de los trabajadores tiene una explicación en la actitud moderada y entreguista ante la patronal de los dirigentes sindicales. Las direcciones de CCOO y UGT asumieron como muy buenas que la moderación salarial, la flexibilidad del mercado de trabajo, eran la mejor política para la economía, pensando que lo que era bueno para los capitalistas también luego sería bueno para los trabajadores, pero como nosotros decíamos, cuando llegaran las vacas flacas el capitalista retira sus beneficios y del reparto prometido, nada de nada.
Con el achaque de la paz social, tanta desmovilización y tan poca valentía en la defensa de los intereses de la clase trabajadora, ahora se ha demostrado el error tan grave en el que han incurrido, poniendo a la clase obrera a los pies de este caballo desbocado y galopante de la crisis y de la inflación de precios; A su vez sigue provocándose un desastre con el aumento de la accidentalidad laboral, los contratos en precario que son un escándalo público y el empeoramiento de las condiciones de vida a causa de la inflación sin fin que se come nuestros salarios lo que está llevando a millones de familias a la bancarrota por el incremento de las hipotecas y de las deudas contraídas.
Ese razonamiento erróneo de las cúpulas sindicales que parten de la aceptación del marco capitalista como algo inmutable y que han conseguido transmitirla a muchos trabajadores que han sido contagiados por las ideas del mundo empresarial, ha resultado ser un verdadero fraude para los intereses de la clase obrera y los sectores menos favorecidos de la sociedad, que han sucumbido al proceso de “alienación mental” que les ha sometido la clase burguesa dominante, con la ayuda inestimable de la burocracia sindical y los reformistas políticos.
Existen fuertes presiones de los capitalistas para forzar a las direcciones sindicales a profundizar con la patronal y el gobierno una nueva contra-reforma laboral, que no sería más que ahondar más por este camino desastroso del empobrecimiento de los trabajadores.
Tanto Hidalgo como Méndez se continúan mostrando partidarios de la moderación salarial y de llegar a nuevos acuerdos con la patronal al haber abandonado cualquier alternativa de clase al sistema liberal-capitalista, lo que representa un grave problema para los intereses de la clase trabajadora. Si nos remontamos hacia atrás en un análisis histórico, cuesta trabajo encontrar un período en que la política sindical de los dirigentes obreros esté más alejada de las necesidades concretas de la clase obrera.
Los trabajadores se están dando cuenta que las direcciones de UGT y CCOO tienen gran responsabilidad en lo que está sucediendo, en el empeoramiento tan difícil al que nos están llevando. Por causa de la actitud desmovilizadora y pactista han permitido que la patronal pueda envalentonarse e imponer sus agresiones cada vez más salvajes contra los asalariados, en muchos casos, incluso con la colaboración de algunos burócratas sindicales sin escrúpulos; aumentan los despidos y represalias a los activistas sindicales que más se señalan en la lucha obrera y en la solidaridad con sus compañeros. Los sindicatos de clase están siendo prácticamente exterminados en las grandes empresas, que han optado por sindicatos amarillos, o han domesticado a los rojos con prebendas y dádivas.
Ahora, cuando llega el momento de tener que echar mano de las movilizaciones, creyendo que eso es igual que abrir o cerrar un grifo, ven con espanto que la clase trabajadora no les hace caso, desconfían de los dirigentes y no tienen esos dirigentes otro análisis que plantear que echarles la culpa a los propios trabajadores como estamos acostumbrados a oír en algunas reuniones sindicales.
Alguna responsabilidad hay que pedirles también a los partidos obreros como Izquierda Unida o el propio PSOE en esta situación de apatía a la que se ha llevado a muchos trabajadores, que ahora se ven forzados a expresar sus inquietudes y sus luchas por fuera de los sindicatos y partidos de clase, cuando se les ha negado la formación, el apoyo y la solidaridad constantemente en el proceso anterior, despreciando la ideología de clase, haciendo gala de un interclasismo desmovilizador y peligroso, como si ya se hubiese superado la lucha entre las clases. Ahora, de pronto, todos caen en la cuenta que la lucha sigue y cada vez con más fuerza y virulencia.
Motivos, ocasiones y oportunidades para movilizar a los trabajadores contra la derecha y la patronal siempre han existido, existen y seguirán existiendo sobradamente. Las jornadas prolongadas ilegales, los accidentes mortales en los tajos, las persecuciones sindicales, la situación de los inmigrantes en situación de esclavitud, el estancamiento de los salarios de los funcionarios, las desigualdades entre los salarios de la mujer y del varón, la mano de obra casi regalada de muchos jóvenes son infinidad de causas que han exigido, de forma inmediata, que las direcciones sindicales se posiciones firmemente diciendo ¡¡basta ya¡¡ y pasar a la acción con un sindicalismo más combativo, más democrático y de clase para la defensa firme e intransigente de las condiciones de vida y de trabajo de los asalariados contra la patronal.
Esa política de escaparate, de manifestarse solamente un puñado de dirigentes en la puerta del sindicato o de los ayuntamientos cada vez que hay una catástrofe con muertes por accidentes, no es suficiente, ni se soluciona nada con unos cuantos comunicados de prensa de protesta o recursos judiciales que quedan atascados y sin respuestas justas. Esa sangría humana, esa guerra unilateral que nos hace la patronal, por ahorrarse unos cuantos cochinos miles de euros en mecanismos de seguridad no puede ser tolerada por más tiempo. Requiere una respuesta firme y eso por si solo está clamando por una huelga general de protesta con reivindicaciones concretas que ponga soluciones a tanta muerte obrera.
Tenemos encima una nueva batería de nuevas agresiones contra los trabajadores, con intentos de eliminación de conquistas sociales, como la jornada de 40 horas, que ahora la quieren prolongar a 65 a la semana, lo que es una aberración y una provocación para las familias de los asalariados, que representa una explotación despiadada de nuestra clase a manos de los empresarios capitalistas, que son insaciables en sus beneficios y en sus lucros personales.
Si los dirigentes sindicales van a continuar en el error de sus políticas sindicales de pactos y conchabeos, que está totalmente superada, no será nada extraño que podamos asistir a luchas virulentas que se expresen al margen y en contra de los propios sindicatos, y estamos seguros que se producirán indisciplinas sindicales que van a desbordar inevitablemente a las propias cúpulas de los Sindicatos.
La clase trabajadora, que ha sufrido en sus carnes el incremento de ritmos de trabajo, la prolongación de jornadas, los destajos, el exceso de trabajo acumulado durante el largo boom que ya se acaba de terminar, darán una respuesta firme a los despidos en masa, a los topes salariales, a los ataques contra nuestros derechos, al comparar los excesos de lo que cobran unos dirigentes patronales, remunerados en algunos casos con 20, 30 y 40 millones de euros al año, mientras esos mismos elementos, niegan a los trabajadores que sea posible una subida en sus convenios por encima de ese raquítico y trucado Índice de Precios al Consumo.
En los momentos actuales es necesario reforzar las ideas que apuestan por la lucha entre las clases y el avance hacia el socialismo, para hacer frente y como respuesta a la situación de ataque a la que nos está sometiendo la patronal, siguiendo las directrices de las multinacionales y la banca.
Te invitamos a que te unas a la corriente crítica IZQUIERDA SOCIALISTA para reforzar la lucha por el giro a la izquierda que el PSOE necesita, a la vez que te encuadres en el sindicato que mejor consideres que puede servir para luchar en líneas de clase, y que partícipes en la construcción de las fuerzas que el movimiento obrero esta necesitando para luchar por dotar a los trabajadores de un programa auténticamente socialista y una dirección firme que nos permita derrotar y superar al sistema capitalista corrupto y decadente en su fase de crisis en la que hemos entrado, dónde la burguesía pretende echar sobre las espaldas de los trabajadores los costes y quebrantos que debido a su especulación y explotación ha generado la crisis de sobreproducción, (que es la de subconsumo porque cada día tenemos menos recursos) a la que nos han arrastrado. Bajo el capitalismo no hay soluciones duraderas a las cuestiones sociales de la clase trabajadora. Solamente en base a la lucha podremos avanzar. En la Unidad y en la Organización está nuestra victoria. Organízate y lucha por el socialismo.
ÁREA DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE DE ANDALUCÍA.
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