3. Propuesta de debate: “programa de transición”
POR UN GIRO A LA IZQUIERDA EN LA POLÍTICA DEL PSOE.
Existe una crítica muy fuerte por parte de las fuerzas burguesas, sobre todo del PP, contra el socialismo planteando que ha sido y es un fracaso. Otros dicen, sobre todo desde las filas del PSOE, que el avance alcanzado es un éxito. Podemos afirmar que la construcción de la verdadera sociedad socialista apenas ha comenzado.
Algunos afirman que el compañero RODRÍGUEZ ZAPATERO podría estar fracasando en su intento de aplicar su programa, pero debemos analizar si los éxitos o fracasos son o no son responsabilidad de una ejecutiva, que apoya una cierta política y si en realidad esa política es auténticamente socialista o no.
El pueblo español no hubiera logrado la transición de la dictadura a la democracia burguesa de no ser por la lucha a fondo de la clase trabajadora, compuesta por cientos de miles de mujeres y hombres de todas las edades, tanto del PCE, del PSOE, de CCOO, de UGT y otros partidos, sindicatos y asociaciones diversas, que batallaron y se unieron para conseguir un objetivo común: un cambio del modelo de sociedad.
Las conquistas sociales no es posible alcanzarlas, si no hay un grupo de personas que las desean, unos partidos que las movilicen, si no hay un adalid que recoge este deseo y si pueblo y líder no asumen la responsabilidad de lograr sus deseos y avanzan en común debiendo estar los dirigentes a la altura de las circunstancias históricas requeridas.
En el período anterior el PSOE recogió el sentir de las masas, expuso sus ideas moderadas y después la gente lo siguió voluntariamente, la clase trabajadora hizo sacrificios, se esforzó, pero el programa para la transición al socialismo no era el correcto, (el programa “socialdemócrata reformista”) y el resultado alcanzado fue una sociedad democrático-burguesa, dentro del margen del capitalismo.
La clase trabajadora estaba dispuesta a luchar, y luchó por lo que le decían que era el socialismo, pero luego resultó un engañó pues el contenido del programa no rompía con el capitalismo corrupto y decrépito; la burguesía se infiltró en el seno del partido y algunos elementos corruptos resultaron ser de todo menos socialistas honrados; las reformas prometidas se iniciaron, pero el proceso quedó truncado y el cambio de modelo de sociedad no se produjo en su totalidad.
La corriente mayoritaria de la dirección que presentó y ganó el programa del PSOE en el XXVII Congreso, era socialista gradualista, hablaban de la transición al socialismo, aunque con una teoría pseudo-marxista incompleta, que luego incluso fueron abandonando, para ofrecer unos programas cada vez más socialdemócratas, aunque con frases pomposas como cuando el compañero Guerra dijo aquello de “que a España no la conocería en 25 años ni la madre que la parió”.
Es preciso reconocer que es cierto que se han dado pasos importantes en la modernización del Estado burgués, que bajo la dictadura franquista estaba muy atrasado en infraestructuras con relación al resto de Europa. No obstante, durante el mandato del PP no solo no hemos avanzado, sino que se han observado graves ataques a los intereses de la clase trabajadora, como el célebre “decretazo” organizado por el PP que fue rechazado con la lucha obrera, ataques constantes a los derechos sociales y civiles, sino al propio estado del bienestar alcanzado en Europa por las socialdemocracias, cuando todavía era posible el avance en ciertas conquistas y reformas sociales, que aquí nunca se consiguieron en su plenitud.
Tenemos que preguntarnos si de alguna manera no estamos repitiendo la historia. Estábamos hartos de la sociedad capitalista, deseábamos un cambio social, aparece un adalid como el compañero Zapatero, que todos apoyan, la mayoría ha luchado con él por ese cambio de diversas maneras, ha hecho sacrificios… Pero, ¿es esto el socialismo que la clase trabajadora esperaba? ¿O acaso nos vamos a conformar con quitar a los amos, para instalar a una dirección que son sus manijeros, para gestionar esta podrida sociedad capitalista, corrupta y degenerada? Como decía Pablo Iglesias, no se pueden servir a dos amos a la vez: O con los trabajadores aplicando una auténtica política socialista basada en la nacionalización de las principales palancas de la economía bajo control obrero, o aceptar las reglas del capitalismo.
Estamos en un punto crucial en el que nos deberíamos preguntar a nosotros mismos: ¿Queremos vivir en una sociedad capitalista, corrupta, decadente e injusta en la que el dinero está por encima de la persona o queremos vivir en una sociedad de personas libres, justas, honradas e inteligentes, como era la aspiración de los fundadores del PSOE encabezados por Pablo Iglesias?
Muy pocos trabajadores saben lo que es un auténtico programa socialista con bases científicas, porque el partido ha abandonado hace tiempo el discurso ideológico, la formación y los debates en líneas de clase, así como los célebres y constructivos “debates de controversia” que tanto se fomentaban históricamente en las Casas del Pueblo.
Entonces vemos que si sacamos el debate, sobre qué es el socialismo, existen tantas infinidades de ideas de qué socialismo queremos y necesitamos, que lo primero es profundizar en el debate para sacar las pertinentes conclusiones, contando con la participación activa de la clase trabajadora, porque los trabajadores, si se nos pregunta colectivamente, si practicamos la democracia socialista, entonces si sabremos lo que queremos.
Pablo Iglesias tenía y defendía valores socialistas más profundos y altos en cuyo espejo deberemos mirarnos y no renunciar a esa ideología socialista plena. Para él la posibilidad de que la gente los alcanzara significaba la posibilidad de que la clase trabajadora asalariada pudiera liberar su mente y pudiera pensar por sí misma. Ahí se encuentra el comienzo de la verdadera revolución socialista: Liberar la mente de la clase trabajadora para que sea autónoma, independiente, dialéctica en sus concepciones filosóficas.
Para que la clase trabajadora pueda preguntarse: ¿Por qué estoy luchando por el socialismo, por qué me gusta este dirigente o el otro o por qué considero que el socialismo es una alternativa a los problemas de la clase trabajadora en todo el mundo? ¿Cuáles son las mejores ideas socialistas? ¿Cuál es el tipo de socialismo que queremos? ¿No será preciso analizar, con más profundidad, con el mejor método del materialismo dialéctico, en el tipo de sociedad en que nos encontramos en la actualidad, ver sus puntos flacos, ver porqué no ofrece ningún futuro para la humanidad e intentar buscar una alternativa?.
Para contribuir a la profundización de estos análisis y buscar las mejores de las respuestas alentamos a la dirección a acometer un debate con la participación activa y democrática de la mayoría de la población que es la clase trabajadora en lucha por un programa auténticamente socialista que rompa con el capitalismo. Nuestra corriente abre el debate con el siguiente análisis y las propuestas programáticas que aportamos como alternativa.
Análisis de la situación política
Las políticas que están aplicando los capitalistas en todo el mundo, con diferentes ritmos y matices según los distintos contextos sociales y económicos, se resumen en las siguientes líneas generales:
A) Incremento de la explotación de los trabajadores.
B) Sustitución de mano de obra más cara por nueva tecnología o mano de obra mucho más barata.
C) Expoliación salvaje de los países del llamado Tercer Mundo.
D) Ataques constantes a los gastos sociales.
E) Privatización de empresas y servicios públicos.
Las ganancias empresariales están creciendo a niveles récord precisamente por que se está haciendo trabajar más horas a los obreros por menos salario y trabajar más rápido.
Para ello, sustituyen mano de obra con mayores salarios y derechos por otra más barata y precaria; introducen tecnología que les permite reducir el número de trabajadores que también bajan el salarios real social, así como hacer que cada trabajador individual pueda producir más productos en menos tiempo que antes;
En el Estado español los trabajadores tienen contratos temporales o a tiempo parcial que, supera el 35%. En Estados Unidos el 25 %. En el Reino Unido el 40%. En Holanda está en el 33%. Estos trabajadores cobran por el mismo trabajo que un compañero fijo, entre un 20 y un 50% menos y en la mayoría de casos carecen de los derechos sindicales e incluso sociales que ha conquistado la clase obrera con su lucha a lo largo de décadas.
Los capitalistas se aprovechan de los altos índices de paro, y de los problemas que encuentran toda una serie de colectivos para acceder a un puesto de trabajo cualificado, para explotarlos aún más intensamente que al resto de los trabajadores, ofreciéndoles empleo en condiciones que en no pocos casos (especialmente en el caso de los inmigrantes) resultan insoportables: jornadas laborales de 10, 12 o incluso más horas, sin derechos de ningún tipo.
El enorme avance que han supuesto la revolución informática, los robots industriales, los móviles e Internet podrían, efectivamente, elevar del nivel de vida de toda la humanidad y erradicar lacras como el hambre, la miseria y el trabajo penoso o peligroso. Pero en lugar de ser utilizados para erradicar la pobreza y mejorar las condiciones de toda la humanidad; o para reducir la jornada laboral y repartir el trabajo existente entre todos, creando así más empleo y mejorando las condiciones de éste, están siendo empleados para todo lo contrario.
La introducción de tecnología bajo el capitalismo es la aceleración de los ritmos de trabajo a que se ven sometidos los obreros y la intensificación de su explotación en el puesto de trabajo. El resultado es un incremento de las enfermedades por estrés y de los accidentes laborales hasta extremos que empiezan a alarmar incluso a miembros de la clase dominante
Miles de trabajadores mueren cada año como consecuencia de accidentes en su puesto de trabajo y otros muchos sufren algún tipo de invalidez por la misma causa. Según diferentes estudios, la mayoría de estos accidentes se dan precisamente entre trabajadores temporales y sus causas están relacionadas con el hecho de que los obreros se vean obligados a trabajar cada vez más horas y en peores condiciones.
Los trabajadores del Estado español sufrimos las dramáticas consecuencias de la precariedad laboral; Este es el país con más accidentes laborales y muertos en el trabajo de toda la UE y este trágico récord no cesa de aumentar año tras año.
Estamos viendo en qué consiste la ofensiva de la burguesía en el terreno de las condiciones de trabajo en las fábricas. Esta ofensiva se da a escala mundial y va asociada a otra serie de actuaciones como el desmantelamiento del llamado “Estado del Bienestar” y los recortes sociales, así como a la explotación brutal de los países del llamado Tercer Mundo.
El libre movimiento de los capitales de unos países a otros, la intensificación del comercio mundial entre las distintas economías y la organización de este comercio al servicio de las grandes multinacionales y controlados firmemente por ellas son otros de los rasgos distintivos del funcionamiento del capitalismo actual.
Toda la economía mundial se halla bajo el dominio de un puñado de multinacionales cuyos presupuestos y beneficios superan en muchos casos a los de países enteros. Estas multinacionales dictan las leyes que rigen el comercio y la división del trabajo en todo el mundo con el objetivo de aumentar cada vez más su poder y riqueza.
Esta realidad, que se ha dado en denominar globalización, es el resultado lógico del funcionamiento del capitalismo y existe desde hace décadas. El capitalismo se basa en acumular cada vez más capital, para ello es necesario vender cada vez más, explotar nuevas materias primas, abrir nuevos mercados. Así ha sido toda su historia: extender las inversiones y el comercio a todo el mundo, globalizarse cada vez más hasta llegar al momento actual en que todas las economías intercambian entre sí los productos y materias primas que necesitan y dependen unas de otras. En un sistema basado en la búsqueda del máximo beneficio privado, como es el capitalista, esta interdependencia de las distintas economías sólo puede darse bajo la forma de que los capitalistas más poderosos económica, política y militarmente impongan sus ambiciones, si hace falta, incluso como siempre ocurren con medidas bélicas.
Por su parte, los beneficios de las débiles burguesías de los países más atrasados también salen del mantenimiento y estabilidad del sistema capitalista en todo el mundo y, lejos de luchar seria y decididamente por mejorar las condiciones de las poblaciones de sus países, lo que hacen es aumentar aún más su explotación. Ya que no pueden competir en inversión tecnológica y modernización de sus industrias con los capitalistas más fuertes, intentan aumentar sus beneficios empeorando aún más las condiciones laborales de sus obreros. Así, ofrecen productos más baratos, o posibilidades de inversión con menos costes, a las multinacionales; las cuales les compran determinados productos, sobre todo materias primas, o trasladan partes de su producción a estos países para aprovechar la mano de obra más barata y maximizar beneficios.
En este orden mundial imperialista, a los países atrasados se les adjudica la función de proveer de materias primas y mano de obra barata a las multinacionales. A cambio de sus recursos naturales y riquezas estas naciones reciben los productos elaborados que fabrican las multinacionales. Es un intercambio absolutamente desigual ya que están cambiando productos con más horas de trabajo por otros con menos. Por si fuera poco, las multinacionales –al controlar el mercado mundial- fuerzan los precios de las materias primas aún más a la baja y multiplican así todavía más sus beneficios. El resultado es el empobrecimiento y endeudamiento constante del llamado Tercer Mundo y el sometimiento de toda la población mundial a la voluntad de unos pocos.
Los ataques a la educación pública y a la sanidad, las privatizaciones de empresas estatales, etc. son otros tantos síntomas de la decadencia de este sistema. El llamado “Estado del bienestar” (es decir, el derecho a una asistencia sanitaria universal y gratuita; a la educación pública, a un subsidio de desempleo, la existencia de un Salario Mínimo y otros derechos básicos) fue una conquista del movimiento obrero.
La burguesía utilizó esa concesión que se vio obligada a realizar en un momento determinado para alejar el fantasma de una revolución en los países avanzados durante décadas, así como para fomentar la idea de que el capitalismo había cambiado: que ya no era aquel sistema salvaje que obligaba a trabajar a los niños, que negaba el derecho a una vivienda, sanidad y educación pública dignas a los trabajadores y sus familias, que los condenaba a largas y extenuantes jornadas laborales.
Esto ha sido aceptado por muchos dirigentes de la clase obrera que hicieron suyo ese mensaje: ya no tenía sentido luchar por otra sociedad sino que había que reformar ésta, limando las posibles imperfecciones que pudiese tener; se trataba de reivindicar una economía de mercado cada vez con más riqueza y justicia social, un capitalismo democrático y de “rostro humano”.
Ya hemos visto las jornadas de trabajo en aumento, los recortes de derechos sindicales y sociales y la extensión del empleo temporal o del trabajo infantil; también hemos analizado sus consecuencias dramáticas para la salud física y mental de los trabajadores. Todas estas condiciones - unidas a los ataques a la educación y sanidad públicas- recuerdan los tiempos del capitalismo más salvaje.
La cuestión fundamental es comprender la causa de todas estas políticas y determinar cómo podemos conseguir una realidad diferente. Dentro de la izquierda y especialmente en las cúpulas dirigentes de muchos sindicatos y partidos, no faltan quienes piensan que eso es perfectamente posible dentro de este sistema, la lucha no debe ser contra el capitalismo como sistema sino contra determinadas manifestaciones y excesos de éste. Otros van un poco más lejos y plantean luchar por reformas sociales que democraticen un poco más el sistema y distribuyan más justamente la riqueza.
Algunas de las organizaciones que luchan contra la globalización defienden que bastaría simplemente con evitar la globalización del capitalismo para solucionar estos problemas, como si globalización y capitalismo fuesen cosas distintas. Proponen impuestos (tasas) a los capitalistas para disuadirlos de trasladar sus inversiones. O reivindican leyes que garanticen un mayor control de los estados sobre las empresas para garantizar que las multinacionales no impongan su voluntad y la búsqueda del máximo beneficio no lo determine todo.
Como si el origen del problema fuese el hecho de que se intensifiquen las relaciones económicas entre unos países y otros y no quien domina esas relaciones y se beneficia de ellas Como si la esencia del capitalismo no fuese la explotación del hombre por el hombre y la necesidad de hacer lo más global posible esa explotación.
Contra las consecuencias de un determinado modelo de explotación capitalista, no tiene sentido luchar por volver a otro modelo de explotación capitalista anterior sino acabar con la explotación definitivamente. Un buen ejemplo de esa confusión que a veces existe en la izquierda, junto al intento de querer luchar contra la globalización pero no contra el capitalismo, es la idea de que nuestro objetivo en vez de construir una sociedad distinta debe ser recuperar el llamado “estado del bienestar” con alguna pequeña mejora más bajo el sistema hoy existente.
En realidad, ese modelo capitalista caracterizado por la intervención del estado en la economía y en algunos casos por ciertas concesiones sociales fue el resultado de una situación irrepetible en la historia del capitalismo.
Los burgueses se vieron obligados a hacer concesiones ante las luchas revolucionarias de los trabajadores a lo largo de toda la primera mitad de siglo y especialmente, durante los años 30 y tras la Segunda Guerra mundial. Además, un auge económico de su sistema como nunca se había visto antes (permitido por la destrucción ocasionada por la guerra mundial, los campos de inversión que abría la reconstrucción posterior a ésta y toda otra serie de factores excepcionales) les permitió hacerlo.
Pero ¿porqué los capitalistas abandonaron un modelo que les había permitido acumular beneficios y tener estabilidad política y social? Pues precisamente porque ya no les ofrecía el volumen de beneficios que necesitaban y chocaba con las exigencias de la acumulación capitalista de la máxima ganancia posible. El pleno empleo, el trabajo fijo, los altos impuestos y elevados presupuestos necesarios para mantener los gastos sociales, la existencia de un movimiento obrero fuerte y bien organizado, que conquistaba con sus luchas las subidas salariales y los derechos laborales, provocaron en un determinado momento (sobre todo a partir de los años 70) la caída de los beneficios y la inversión por parte de los capitalistas y un incremento del desempleo que ha seguido creciendo hasta hoy. Los empresarios, para maximizar sus ganancias, empezaron a aplicar todas esas medidas laborales y sociales que hemos enumerado en los apartados anteriores.
El capitalismo es un sistema inestable por naturaleza, que funciona con períodos de auge y crisis constantes. En los períodos de crecimiento económico los trabajadores sólo reciben migajas, y a veces ni eso (como en estos momentos).
A menudo, los que idealizan desde la izquierda el período de auge capitalista de los años 50 y 60 como una etapa que debería volver, olvidan que incluso una época de crecimiento tan importante como aquella (la de mayor y más prolongado crecimiento de la economía en este siglo) se circunscribió a unos pocos países y se cimentó en gran parte sobre esa misma explotación brutal del Tercer Mundo que ya hemos denunciado en este documento.
De hecho, para la inmensa mayoría de la humanidad nunca ha existido nada semejante al llamado “Estado del bienestar”; desde que el capitalismo existe el único “estado” conocido por millones de seres humanos ha sido del malestar más absoluto que se pueda imaginar. Es más, en los países que se beneficiaron de ese auge, la burguesía sólo dedicó una pequeñísima parte de sus inmensos beneficios a realizar ciertas reformas sociales. En realidad, la riqueza y el poder se concentraban cada vez más firmemente en menos manos y las diferencias entre ricos y pobres aumentaban.
El Estado intervenía en la economía pero lo hacía para mantener el capitalismo, las empresas públicas eran utilizadas para ofrecer bienes y servicios a buen precio a los empresarios privados, lo que muchas veces les hacía perder dinero en beneficio de ellos (cuando el sistema entró en crisis las deudas de estas se utilizaron como excusa para cerrarlas y privatizar lo que interesaba a los capitalistas).
Las políticas y presupuestos educativos, sanitarios, culturales, etc. se seguían elaborando- en última instancia- en función de los intereses capitalistas, aunque en ocasiones la presión popular obligase a introducir avances. Qué decir de los gobiernos y Parlamentos, o de los de los cuerpos del Estado dedicados a la represión (policía, ejército, tribunales). Cada vez que los jóvenes y los trabajadores querían ir más allá de lo que los capitalistas estaban dispuestos a conceder estas instituciones eran utilizadas contra ellos.
La indignación contra la injusticia, hipocresía y falsedad del sistema capitalista no dejó de provocar luchas e incluso revoluciones; como el Mayo del 68 francés, en el que no sólo participaron los estudiantes sino que 10 millones de trabajadores tomaron las fábricas. Una insurrección cuyo influjo posteriormente se extendió a otros países europeos (sobre todo a Italia) y estimuló nuevos movimientos revolucionarios en los años 70, como la Revolución de los Claveles en Portugal, o el inicio de la Revolución contra el Franquismo, cuando tras el auge vino una de las peores crisis del capitalismo en este siglo.
Así funciona este sistema. Cuando el capital tiene beneficios no podemos pedir mucho porque los capitalistas tienen que mantener sus beneficios y si estos disminuyen no invertirán. Ya vendrán tiempos aún mejores en los que ellos mismos, con su enorme generosidad, nos darán lo que precisemos sin necesidad de reclamarlo. Pero esos tiempos nunca llegan y, cuando aparece la crisis, los trabajadores somos los primeros en sufrir las consecuencias. Entonces, como bajan los beneficios, los trabajadores y nuestras familias tenemos que apretarnos el cinturón para que vuelvan a subir.
Lo que ocurre es que, debido a su propio funcionamiento, el sistema capitalista, además de ser injusto socialmente, siempre acaba entrando en crisis peores y más profundas y las perspectivas actuales en que estamos inmersos en momentos de cambios bruscos y repentinos que se dan en la economía y en la conciencia de las masas.
El capitalismo se basa en la búsqueda del máximo beneficio individual por parte de cada capitalista y en la propiedad privada de los medios de producción; es decir, la riqueza que se crea con el trabajo de la mayoría de la población y los medios necesarios para crearla (máquinas, instalaciones,…) no pertenecen a toda la sociedad, decidiendo ésta democráticamente cómo emplearlas en función de las necesidades que haya, sino que es propiedad de un reducido grupo de individuos que sólo la ponen en marcha si les proporciona una ganancia superior al capital previamente invertido.
La ganancia del capitalista es resultado de una expoliación: es tiempo de trabajo que no se le paga al obrero. Si un obrero recibiera el producto íntegro de sus ocho o diez horas de trabajo el empresario no ganaría nada. Por eso introducen máquinas que hagan producir más en menos tiempo al trabajador, intentan alargar la jornada laboral o sustituyen una mano de obra que les cuesta más cara, y está mejor organizada para defenderse, por otra a la que poder explotar mejor, pagarle menos salario y de la que extraer más beneficio.
Esto provoca dos cosas: a) la crisis inevitable del sistema y b) que los intereses de estas dos clases (los capitalistas y los obreros) sean opuestos en todo momento, llevando, especialmente cuando la crisis se hace evidente, a enfrentamientos decisivos.
La crisis se produce antes o después porque los capitalistas, para aumentar sus beneficios, recurren a todas las medidas a su alcance. Pero los trabajadores no sólo son los que producen también son (junto a otros sectores menos numerosos como pequeños comerciantes, campesinos, etc.) el grueso de los consumidores.
Si el valor de lo que ha producido cada obrero no revierte a él íntegramente es imposible que todos los obreros puedan consumir todo lo que se ha producido. Esto puede tardar más o menos tiempo en salir a la superficie (gracias al crédito y otros mecanismos) pero tarde o temprano lo hace y provoca una lucha entre los capitalistas individuales por los mercados ya que hay demasiada producción para el mercado que existe ( a esto se le llama crisis de sobreproducción).
Cada capitalista intenta vender más y a menor coste, pero eso, manteniendo los beneficios, significa más ataques a los derechos de los obreros (es la pescadilla que se muerde la cola: nueva sustitución de mano de obra más costosa por otra más flexible y barata, nuevos despidos para introducir más tecnología, etc.). Esto ayuda a un capitalista o grupo de capitalistas a recuperar sus beneficios inicialmente pero agrava la crisis del sistema al cabo de un tiempo, pues sigue habiendo cada vez más capacidad para producir y menos capacidad para dar salida a todos esos productos.
La introducción de tecnología en todo el mundo está suponiendo un aumento enorme de la capacidad productiva y despidos masivos de trabajadores. Ello hará que la lucha por los mercados entre los distintos capitalistas sea cada vez más dura. Antes o después la crisis sobrevendrá, reducirán la inversión e intentarán cargar el peso de la caída de sus beneficios sobre nosotros en forma de nuevos y aún más duros ataques.
En la actualidad, en los auges económicos, el 95% de las inversiones son especulativas (no producen nada, no crean empleo ni riqueza); son movimientos en la bolsa. Incluso en momentos de auge económico, como el que ahora se ha vivido, cuando los beneficios aumentan y crece la producción, los capitalistas no aprovechan toda la capacidad productiva que existe y las necesidades sociales siguen insatisfechas.
ÚNICA ALTERNATIVA: SOCIALISMO, DEMOCRACIA Y LIBERTAD
El problema básico del sistema capitalista es que la capacidad de producir del sistema (y más aún con las nuevas tecnologías) es ilimitada, así como las necesidades sociales que existen también lo son. Sin embargo, la capacidad de consumo de las masas se ve limitada por la explotación en aumento de que son objeto. Un ejemplo: con la tecnología actualmente existente sería posible – según un informe de la FAO (organismo de la ONU) de comienzos de los 90 – producir alimentos para abastecer a 10.000 millones de personas.
Sin embargo, con una población mundial de poco más de 6.000 millones de habitantes, el hambre y la miseria asolan regiones enteras del planeta y crecen incluso en los países más desarrollados. En una sociedad en la que se produjese en función de las necesidades sociales existentes esto sería impensable, pero bajo el capitalismo, al producir únicamente con el objetivo de vender y sacar un beneficio privado, no basta con que haya gente que necesite un producto o servicio, debe tener el dinero necesario para pagarlo.
El único obstáculo a que toda la enorme riqueza que genera el trabajo y la creatividad de los seres humanos se destine a la satisfacción de las necesidades humanas es que, mientras que la producción es social y colectiva, la propiedad de los medios de producción sigue siendo privada e individual.
El beneficio y la avaricia de unos pocos impiden el bienestar y el progreso de la mayoría. Bastaría con expropiar las palancas necesarias para poner en marcha la economía y producir riqueza (los grandes bancos y empresas financieras, los grandes monopolios y los latifundios) para empezar a solucionar los problemas que hemos denunciado.
Con la riqueza en manos de toda la sociedad, la forma de emplear esta riqueza se decidiría democráticamente, se planificaría su utilización en función de las necesidades sociales, medioambientales, culturales, y no de los intereses de unos pocos, garantizando un desarrollo justo y solidario de todos los pueblos y de todos los seres humanos.
Sería la máxima expresión de democracia que haya conocido la historia de la humanidad. En esto consiste el socialismo y no en la dictadura burocrática en que acabó convirtiéndose, al quedar aislada en un solo país la revolución, la Rusia estalinista.
El auténtico socialismo no es utópico; con los adelantos técnicos de las últimas décadas sería posible hoy mismo. Los ordenadores permitirían tener mucha más información (y más rápida) para planificar la economía, también ofrecerían la posibilidad de que todos los ciudadanos pudiesen participar con sus opiniones y propuestas en esa planificación y controlar democráticamente su desarrollo.
El principal obstáculo que está impidiendo que el apoyo a este modelo alternativo de sociedad se extienda y crezca rápidamente no es otro que la aceptación por parte de la gran mayoría de los dirigentes de los partidos y sindicatos obreros de la machacona propaganda de la burguesía según la cual el capitalismo es el único sistema posible: “no hay alternativa”, “la gente no quiere luchar”, etc. Eso es falso. Bajo el capitalismo no hay salida para la humanidad.
Lo que necesitamos para que triunfe el socialismo es que luchemos por una transformación profunda de la sociedad, con un programa auténticamente socialita, con una dirección firme, con honradez y firmeza que sustituya la barbarie basada en la explotación, en la guerra y en el expolio permanente de unos pueblos contra otros para avanzar hacia una sociedad socialista, sin ningún tipo de opresión ni explotación, para lo que tenemos que ser cada día más, que la mayoría de los jóvenes y trabajadores se unan a la lucha, que conozcan nuestra ideas, que nos organicemos todos para llevarlas a cada vez más gente y tengamos las fuerzas suficientes para hacerlas vencer.
Nos dirigimos con este documento a todos los trabajadores, a los millones de votantes socialistas, que se han venido sintiendo defraudados con algunas de las políticas erróneas que desarrolló el PSOE, debido a la carencia de un programa auténticamente socialista. El Partido Socialista, como el primer partido de la clase obrera, sigue siendo para muchos trabajadores, que piensan en el socialismo, como la alternativa necesaria, pero posiblemente han llegado a la conclusión que el programa desarrollado hasta ahora, no es suficientemente de izquierdas. A través de la corriente Izquierda Socialista estamos intentando desde hace tiempo conseguir un giro a la izquierda en el seno del partido, democráticamente, por lo que pedimos tu colaboración directa, al menos, leyendo con atención estas propuestas y haciéndonos llegar tus críticas.
Si estás de acuerdo con la mayoría de la carta reivindicativa que defendemos y sometemos a tu consideración en este documento te invitamos a que te unas a nosotros, entrando al PSOE por la izquierda para fortalecer las posiciones de IZQUIERDA SOCIALISTA que hasta ahora hemos estado en manifiesta minoría con las demás alas, es decir, liberales, socialdemócratas, y otras sensibilidades, en el seno del partido, pero que cada vez más gente se unen a nosotros para exigirnos mutuamente a todos un comportamiento ético de honradez y firmeza como planteaba Pablo Iglesias, a la vez que colaboramos en la elaboración de un programa auténticamente socialista.
Hemos venido llevando a cabo una lucha ideológica de resistencia por mantener los principios, desde el abandono del marxismo y desde que el sector encabezado por el compañero Felipe González ganara la mayoría para el ala más renovadora y liberal. Ahora, tras el triunfo de Zapatero, nos hemos propuesto lanzar una campaña para un debate limpio, democrático y compañero sobre el programa que consideramos debe aplicarse para la solución de la cuestión social y los inmensos problemas que padece la clase trabajadora.
Siempre nos hemos definido como el referente del ala más izquierdista y de vanguardia en la lucha democrática por dotar al partido de un programa auténticamente socialista. IZQUIERDA SOCIALISTA que es una corriente de opinión reconocida y autorizada en el seno del PSOE, ejerce democráticamente la oposición interna, con le objetivo de dotar al partido de la mejor táctica y estrategia que nos permita, con la participación de la ciudadanía, producir un cambio en el modelo de sociedad, con la sana intención de aportar estudios y propuestas al partido, con el objetivo de ganar la mayoría para desarrollar el programa de transición al socialismo.
Declaración de principios
Nos reafirmamos en la declaración de principios manifestando que el Partido Socialista Obrero Español tiene por aspiración:
1.- La posesión del poder político por la clase trabajadora.
2. – La transformación de la propiedad individual burguesa de los instrumentos de trabajo en propiedad social, colectiva o común. Entendemos por instrumentos de trabajo los latifundios, la minería pesada, los transportes públicos, las industrias y fábricas de más de 500 trabajadores, la maquinaria, medios de difusión, la banca y los seguros, así como el capital-moneda,… etc.-
3.– La organización de la sociedad sobre la base de la Federación económica, el usufructo de los instrumentos del trabajo por las colectividades obreras y sindicales, garantizando a todos sus miembros el producto integro de su trabajo. Por una enseñanza general, científica, laica y para todos, con absoluta igualdad para los individuos de uno y otro sexo.
4. -La satisfacción por la sociedad de las necesidades de los impedidos por edad o padecimiento.
En suma: el ideal del PSOE debe seguir siendo la completa emancipación de la clase trabajadora; es decir, la ABOLICIÓN de todas las clases sociales y su DECLARACION y conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligente.
Programa político de transición
El Partido Socialista Obrero Español debe defender medidas socialistas claras que favorezcan a la clase obrera. El Partido debe romper con las políticas liberales que venía aplicando la burguesía a través de su partido el PP, y pasar a defender con contundencia y firmeza una lucha movilizadora por el pleno empleo diciendo no a los despidos y apoyando a la clase trabajadoras por la defensa a ultranza de sus puestos de trabajo.
Nuestra dirección tiene que ofrecer el compromiso de defender claramente el Derecho para todos los mayores de 16 años a un puesto de trabajo o en su defecto, un salario social universal garantizado digno igual al Salario Mínimo Interprofesional. En cuanto a la Sanidad debemos poner en práctica para seguir avanzando en la lucha por una Sanidad pública y de calidad para todos, el incremento de las dotaciones presupuestarias para acabar con las listas de espera y mejorar los servicios sanitarios.
Plantear decididamente la reforma de jornada laboral y legislar de inmediato, para promover la jornada laboral de 35 horas por Ley, sin pérdida salarial y jubilación a los 60 años con el 100 % del salario para dar cabida a la juventud. En lo tocante al proceso de privatizaciones debemos comprometernos a frenarlos radicalmente, renacionalizando todas las empresas que se han expoliado al Estado y se han entregado al capital privado, potenciando los sectores claves de la economía mediante un plan centralizado socializando la banca, los latifundios y los monopolios, con indemnización sólo en caso de necesidad comprobada, bajo control obrero autogestionado y lucha radical contra la corrupción y los privilegios poniendo un salario máximo para que no sobrepase ningún funcionario del Estado cuatro veces el salario mínimo, a la vez que se incrementarán los impuestos sobre las grandes fortunas.
Para la defensa clara de una enseñanza pública, laica, científica y gratuita, es preciso plantear un aumento presupuestario llegando al 7 % del Producto Interior Bruto en las inversiones dedicadas a la educación, para fomentar una enseñanza moderna y de calidad con dotaciones adecuadas en el aspecto humano y material. Firmar con los grupos ecologistas y el movimiento ciudadano en general, el acometer acciones políticas urgentes que defiendan el medio ambiente porque solamente aplicando un control social de la propiedad del suelo y de las industrias pesadas y contaminantes, como las petroquímicas, energéticas, transportes y otras, podrán sentarse las bases para un planeamiento eficaz que conserve armónicamente el medio ambiente con medidas ecológicas complementarias redactadas por los sindicatos, grupos ecologistas y movimiento ciudadano democráticamente.
Es prioritaria la lucha por la igualdad y la eliminación de todas las formas de discriminación, practicándose la afirmación de igual salario por igual trabajo entre hombres y mujeres. Inversiones fuertes y de calidad en el cuidado de la infancia que cubra a todos sin discriminación. Acabar con las leyes racistas facilitando los derechos de asilo e inmigración de acuerdo con la carta de los Derechos Humanos, generosamente aplicada. Amplios poderes económicos a los Parlamentos Autonómicos, habilitándoles para que tomen medidas democráticas y socialistas en interés de la mayoría que es la clase trabajadora, fomentando la autogestión.
Para luchar claramente contra el terrorismo, tanto del individual practicado por la banda ETA como por los terrorismos de Estado, como socialistas defendemos los derechos democráticos de las nacionalidades históricas, incluido el derecho de autodeterminación. Pero resolver el problema nacional en el Estado español exige la unión voluntaria y consciente de la clase trabajadora por encima de cualquier frontera, contra la burguesía centralista y las diferentes burguesías nacionalistas en la lucha por la transformación socialista de la sociedad. Nuestro programa de organización territorial es la Federación Socialista de las Nacionalidades y Pueblos de la Península Ibérica.
Programa socio-laboral
En cuento al programa socio-laboral de actuación que nos comprometemos a defender, y que la dirección del PSOE debería negociar e incluso mejorar en un debate libre y democrático con los sindicatos UGT, CCOO, así como otras fuerzas progresistas que se quieran incorporar libremente a estas negociaciones, proponemos y defendemos.
0) Los estrategas del neoliberalismo insisten, una y otra vez, que es necesario aplicar medidas extraordinarias para superar la crisis que sufre Europa. La política de la burguesía consiste en plantear claramente un ataque contra los intereses de los trabajadores, como intentó el PP con el “Decretazo” y otras medidas antisociales, muchas de las cuales tuvieron que retirar por la lucha. Esto demostró que la lucha organizada SI sirve. Es cierto que hace falta aplicar medidas extraordinarias. Pero no las medidas que están pidiendo los grandes empresarios y banqueros de nuestro país y las multinacionales extranjeras, que solamente buscan salvaguardar los intereses y beneficios de unos cuantos ricachones, construyendo la Europa de los mercaderes, a costa de padecimientos, sufrimientos, hambre y miseria para la mayoría. Hay que aplicar medidas extraordinarias a favor de las familias trabajadores y las capas más pobres de la sociedad, que somos la aplastante mayoría de la población de nuestro país. La Dirección del partido tiene que organizar un proyecto que defienda enérgicamente un verdadero programa en defensa de los intereses de las familias, para construir la Europa social de las trabajadoras. Muchos compañeros de IZQUIERDA SOCIALISTA hemos venido planteando a la dirección de nuestro partido que tiene que adoptar una política como la que defendemos, para los sindicatos y las clases sociales más desfavorecidas y nos comprometemos a seguir la lucha para la conquista de las mejoras sociales que siguen:
1) Es urgente introducir la escala móvil de precios-salarios. Subida automática de los salarios igual a la subida del IPC, ajustados cada tres meses. Los trabajadores, que somos el único sector de la población que crea la riqueza no podemos tolerar que continúen degradándose nuestras condiciones de vida ni la de nuestras familias. Teniendo en cuenta la pérdida constante de nuestro poder adquisitivo, debemos exigir un aumento inmediato de los salarios de 100 euros para todas las categorías de trabajadores.
2) Es prioritario también, la legalización inmediata de todos los trabajadores que son explotados en economía sumergida, con el único requisito de denuncia ante la Inspección por parte del afectado, bajo la amenaza de expropiación de las empresas contratantes por parte del Estado. Los trabajadores no somos ilegales, la corrupción e ilegalidad viene de la parte del patrón que no nos declara, para obtener más beneficios.
3) Al objeto de acabar con la desocupación que trae tantos padecimientos, miseria y sufrimientos a nuestras familias y barrios, lucharemos por la instauración de la escala móvil de las horas de trabajo, con jornada laboral que no sobrepase nunca las 35 horas semanales. Es decir, repartir el trabajo existente entre todos los trabajadores, ocupados y desocupados de cada localidad y sector de producción, sin reducción salarial, percibiendo el salario íntegro fijado por convenio.
4). Exigir que se abran los Libros de Contabilidad de las empresas que amenacen con cierres o suspensiones de pagos. Para llevar un control e impulsar las medidas antes enunciadas, hay que elegir de inmediato comités de trabajadores en cada empresa que entre en crisis, mediante votación libre y secreta entre los propios trabajadores, y cuyo cometido debe ser impulsar la lucha por la defensa de los salarios, de los puestos de trabajo y el acortamiento de la jornada de trabajo, para repartir el trabajo existente entre toda la plantilla de las empresas en crisis actuando como mecanismos de control a través de estos comités para impedir el vaciamiento de recursos de las mismas y fiscalizar las cuentas de aquéllas que justifiquen despidos o impago de salarios.
5)Un gobierno de los trabajadores debería fijar un salario mínimo de 900 euros, sea cual sea el sector de producción, y un seguro de desempleo para cada desocupado de 720 euros, ajustados cada tres meses con la subida de precios, hasta que se le garantice un puesto de trabajo.
6) Para luchar claramente contra el paro forzoso, una de las medidas más eficaces es la confiscación y expropiación, sin indemnización, por parte del Estado de todas las fábricas y empresas cerradas por sus dueños o que presenten expedientes de despido de trabajadores, para ser reabiertas bajo el control de sus propias plantillas. El Estado debe garantizarles el salario fijado por convenio y prestarle ayuda financiera.
7) El Estado debe entregar gratuitamente a toda familia trabajadora en paro forzoso que lo necesite ayudas de los alimentos, ropas y bonos de transporte indispensables para vivir de una manera digna. Esta labor debe estar bajo el control de las asambleas, en colaboración con las fuerzas vecinales, a través de los Ayuntamientos junto con las organizaciones sindicales y de parados que deben hacer un censo en cada barrio para saber exactamente las familias que necesitan dichos subsidios y ayudas, que deberán ser reconocida en votación popular de cada Asamblea de zona, para erradicar de inmediato la mendicidad.
Deberá procederse a la expropiación por el estado de todos los inmuebles y viviendas no ocupados, abandonados y fuera de uso para que puedan alojarse las familias sin vivienda y sin recursos, y/o para ser usados como centros culturales y de ocio. La entrega y el uso de cada inmueble deben estar controlados por las asambleas populares de cada barrio, con representación de la Asociaciones Vecinales, Sindicatos de clase y los Ayuntamientos.
9) Es menester, necesario y urgente fijar por ley que los alquileres e hipotecas para vivienda no superen en ningún caso el 10% de los ingresos familiares. Paralización inmediata de los embargos de viviendas y bienes de las familias trabajadoras, jubilados o que carezcan de recursos suficientes para abonar dichas hipotecas.
10) Para poner freno a la inflación, que se come materialmente los salarios, hay que decir No a las subidas de tarifas de precios sin que sean autorizadas por el Estado. Si las empresas privatizadas dicen que no pueden asegurar la calidad de los servicios, que el Estado las renacionalice sin indemnización y bajo el control de los trabajadores, para garantizar o incrementar el nivel medio de producción.
11) Con el objetivo prioritario de poner fin a la miseria y solucionar las necesidades alimenticias de las familias trabajadoras, jornaleras y campesinas, el Estado expropiará sin indemnización los grandes latifundios agrícolas y ganaderos de más de 300 Hectáreas, comenzando por aquellas que estén insuficientemente cultivadas o se mantengan en estado improductivo, para ponerlas en explotación en régimen de cooperativas.
12) Para evitar la huelga de capitales y el boicoteo financiero, se procederá a la nacionalización, con indemnización en caso de necesidad comprobada y bajo control democrático de los trabajadores, de los grandes monopolios y multinacionales para que con esas palancas económicas fundamentales en poder del Estado, pueda llevarse a cabo un auténtico Plan de Producción que saque al país de la actual situación de crisis económica capitalista.
13) Para garantizar los recursos necesarios que hagan efectivo dicho Plan y el resto de las medidas antes enunciadas, se planificará la nacionalización del sector financiero en un solo banco público, con indemnización en caso de necesidad comprobada y bajo control democrático de los trabajadores. Esto no solamente garantizaría controlar los recursos económicos del país en beneficio de la mayoría sino que permitiría conceder créditos baratos a las familias trabajadoras, pequeños productores y pequeñas empresas y cooperativizar autogestionariamente amplios sectores del consumo y la producción, que actualmente son víctimas de los banqueros parásitos. Se garantizarán los depósitos de los pequeños ahorristas individuales, empresas familiares, PYMES y todos los sectores de economía social de carácter cooperativo, así como el Estado daría apoyo a todos los emprendedores que garanticen los puestos de trabajo de sus empresas.
14) Este sí es un verdadero programa a favor del pueblo y de las familias trabajadoras. Pero es evidente que este programa no lo van a aplicar los empresarios y el gobierno por las buenas. Solamente con la lucha y la movilización de masas podemos arrancar una gran parte de estas demandas. Para que todas sean efectivas y llevadas a la práctica completamente es necesario un gobierno de los trabajadores, un gobierno PSOE-IU que responda de verdad a su base social. Mientras que el gobierno del Estado esté sometido a los intereses del capitalista, que son defensores de la patronal y la burguesía ellos se resistirán y harán todo lo posible por frustrarlas y boicotearlas. Un gobierno de los trabajadores solamente será posible cuando la mayoría de las clases laboriosas de nuestro país acepte, acuerde y defienda este programa. Solamente entonces tendremos la fuerza suficiente para echar abajo los gobiernos corruptos capitalistas y comenzar la transformación socialista que anhelamos.
15) Para ello es preciso una coalición de toda la izquierda amplia, que movilice a los ciudadanos, que reorganice las asambleas de barrios, el sindicalismo de clase, a la juventud, a la mujer, al ecologismo y otras fuerzas de progreso a las que les pedimos que participen, apoyen y autogestionen este plan de acción. Esta gran coalición sería absolutamente democrática, con la táctica de marchar y luchar por separado votar y actuar todos juntos contra la derecha.
16)Para ganar a la mayoría de la clase obrera para este programa, un auténtico programa socialista, las organizaciones en su conjunto, tanto sindicales y la izquierda en general deberían unificar sus luchas y reivindicaciones, como insistentemente están demandando miles de activistas obreros, juveniles, de consumidores y vecinales. En concreto, no está justificada la dispersión y división del movimiento de la izquierda, cuando la Derecha lleva años unida como una piña en torno al PP. Habría que agitar por la unidad del movimiento de los trabajadores en una única organización común con plena libertad de organización de corrientes y tendencias en su interior para que todos podamos defender con absoluta libertad nuestros planteamientos y propuestas, y que las decisiones se tomen democráticamente en asambleas generales de cada pueblo, distrito o comarca.
17) En segundo lugar, los activistas de izquierda deberían desarrollar un trabajo sistemático en la base de los sindicatos, no solamente en CCOO, UGT, CGT, etc. organizando un ala de izquierda en la misma para oponer una alternativa organizada a los dirigentes burocráticos y patronales, interviniendo audazmente en toda lucha o movilización parcial de los trabajadores por sus derechos y reivindicaciones. En concreto, habría que exigir que todo dirigente deba ser elegido y revocado en cualquier momento por la base y que ninguno de ellos cobre un salario superior al salario medio de un obrero cualificado para luchar claramente contra el peligro de la burocratización y corrupción en las filas de la izquierda.
18) En tercer lugar, habría que formar una Central Sindical Única de las organizaciones de izquierdas con la idea de conectar con los activistas y los elementos más concientes y avanzados dentro de los sindicatos mayoritarios, UGT, CCOO, CGT, etc., en la perspectiva de formar una verdadera organización sindical unitaria de masas, con representación democrática, que sea capaz de ganar para el programa del socialismo a la mayoría de la clase obrera. La formación de Coordinadoras que engloben a las organizaciones de izquierdas, asambleas populares, sindicatos clasistas, secciones sindicales, Comités de Empresa, delegados de personal y comisiones internas, coordinadas local, provincial y nacionalmente, ayudarían en esta tarea.
19) Mientras que tengamos el derecho de opinar y quejarnos pero que sean otros (los grandes empresarios y banqueros nacionales y extranjeros) los que decidan, jamás habrá auténtica democracia, ni podremos avanzar hacia la superación del capitalismo, sino una “fachada” de democracia que no es otra cosa que “la dictadura del gran capital”. Necesitamos una democracia auténtica, una “democracia obrera”, “una democracia socialista”, basada no en funcionarios y burócratas corruptos sino en el control y la gestión directa de la población de todos los aspectos de la economía, la cultura y la sociedad. Una “democracia de los trabajadores” basada en la participación y el control de la población por medio de Comités y asambleas en los centros de trabajo y en los barrios, coordinados en el ámbito local, provincial y nacional, donde cualquier representante o funcionario sea elegido y revocado en cualquier momento por la población y que, en ningún caso, perciban un salario superior al salario medio de un obrero cualificado; Donde las tareas de administración y gestión no estén confiadas exclusivamente a “especialistas” separados del pueblo sino que sean ejercidas por el conjunto de la población. Incluso así, solamente sería el primer paso.
20) El Socialismo es internacional o no es nada. Habría que compartir y extender estos métodos de lucha, en un primer momento, a los países hermanos de Europa, y también de Latinoamérica y resto del mundo, para hacer frente con más garantías a cualquier intento del imperialismo por sofocar las legítimas aspiraciones de los pueblos a la transformación social y para avanzar conjunta y decididamente al Socialismo, planificando en común los enormes recursos productivos del planeta en beneficio de la mayoría democrática que es la clase trabajadora.
21) Por la Unión socialista de los pueblos de Europa, como primer paso para la Confederación Socialista Mundial, que en un plano de igualdad, colaboración y apoyo mutuo entre todos los pueblos del planeta, se inicie la andadura con el objetivo de eliminar las Guerras y los enfrentamientos que están abocando al exterminio de la humanidad. Por el reparto equitativo de las riquezas para que la economía esté al servicio del genero humano y no de unos cientos de familias dueñas de las multinacionales dirigidas por unos cuantos elementos que están destruyendo el mundo y que en el fondo no han sido elegidos democráticamente, sino, que defienden los intereses de sus amos, los poderosos, banqueros y parásitos bajo el sistema de la Dictadura del Gran Capital.
22) Con la participación activa y democrática de la mayoría de la población que es la clase trabajadora en lucha por estos objetivos, estaríamos en condiciones de avanzar hacia una sociedad verdaderamente democrática, donde, liberados de la lucha cotidiana por la supervivencia y con los medios de producción bajo control de la mayoría de la sociedad, los trabajadores y nuestras familias podríamos participar conscientemente en todas las decisiones políticas, económicas, sociales y culturales de una sociedad basada en la ética, poniendo al ser humano en el fundamento de la economía, y ésta al servicio de la humanidad.
Corriente Izquierda Socialista-PSOE en Málaga.
Andalucía, Noviembre de 2005.
(*) Para participar en este debate abierto, envíanos tu comentario, tanto positivo como negativo, de los análisis, opiniones y argumentos que reflejamos en este documento y/o recomiéndalo o reenvíalo a otros afiliados o simpatizantes. Estamos en un momento decisivo. Si quieres luchar por el socialismo, únete a la Corriente IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE para defender este programa y ampliarlo.
¡¡OTRO MUNDO ES POSIBLE, PERO CON EL SOCIALISMO¡¡
¡¡ÚNETE A LA LUCHA POR UN CAMBIO DE SOCIEDAD¡¡
Enero 31st, 2006 at 10:17 pm
Siguiendo la amable invitación de Pepe he accedido a esta página, no me ha dado tiempo material de leerme todo su contenido pero es de agradecer que exista una corriente crítica dentro del partido en el poder.
Un saludo,
Abril 17th, 2006 at 6:51 pm
Estimado camarada pepe:
He leido atentamente tu artículo, con el que coincido en gran medida. Pero mi respuesta no se refiere únicamente al artículo, sino al foro de IS. Cada día se pierde más tiempo debatiendo con los “infiltrados” de la derecha más reaccionaria….creo que es momento de crear un foro limitado donde podeamos debatir propuestas e ideas sin necesidad de perder el tiempo con los descerebrados….
saludos socialistas
Abril 27th, 2006 at 12:41 am
Estoy de acuerdo en la mayoría de lo expuesto pero me pregunto…Para que llegáramos a internacionalizar las ideas que esta corriente sugiere deberíamos colaborar todos y cada uno de los trabajadores y trabajadoras. No sólo los de izquierdas. Tod@s. La conciencia social debería girar trescientos sesenta grados (en algunos sectores). Parece implanteable la posibilidad de plantar cara a la deriva a la que nos conduce el capitalismo instaurado en los regímenes políticos. Mi pregunta es…¿Estamos en esa lucha?¿Es real plantearselo?¿No os parece una visión mucho más pragmática la que está ofreciendo el compañero Rodriguez Zapatero que, ocupado en reformas sociales se remite a tomar medidas leves (y seguro que en la opinión de much@s escasas)para mejorar las condiciones de los trabajadores y trabajadoras?¿No deberíamos haber planteado hace años un punto de partida para iniciar esta política y en este momento nos queda nadar a contracorriente apoyando al gobierno actual y conduciendo a la sociedad poco a poco a las mejoras que sean posibles?Espero que no me califiquen de “infiltrado de la derecha más reaccionaria” simplemente, y aunque comparto sus ideas, pienso que es muy complicado y que, se deberían plantear soluciones muy concretas y factibles desde el prisma de la actualidad política.
Es mi primera intrusión en este foro y quiero agradecerles la oportunidad de opinar. Un saludo desde Málaga.
Abril 27th, 2006 at 4:26 pm
Hola compañero Jose C.:
Te agradezco el comentario y la visita que has efectuado a nuestra web. Al igual que muchos otros trabajadores, tu nos comentas que “estás de acuerdo en la mayoría de lo expuesto” en nuestro programa. Ahora bien, no creemos que sea necesario esperar a que todos colaboremos a un tiempo, sacando conclusiones en la toma de conciencia automática y sincronizadamente. El proceso se da de otra forma. Unos entran antes en la lucha y otros después, de acuerdo con la necesidad que sienten o por otros factores. En cuanto a lo que comentas de que “parece implanteable la posibilidad de plantar cara a la deriva a la que nos conduce el capitalismo instaurado en los regímenes politicos”, en realidad puede parecer un proyecto dificil, pero es el que corresponde a los ideales del socialismo y va a depender de la correlación de fuerzas de cada momento histórico. Es un proyecto de socialismo democrático que hemos venido defendiendo y vamos a continuar haciendolo de forma colectiva, respetando siempre las ideas de las mayorias, pero exigiendo a su vez el respeto a las minorias, regla de oro de la democracia. A tu pregunta de ¿Estamos en Lucha? ¿Es real plantearselo?. Te contestamos afirmatiamente, pues consideramos que estamos, nos guste o no, dentro de los parámetros de la lucha de clases, pues existen los ricos capitalistas y los obreros pobres como cuando se surgió el capitalismo, que es el modelo que queremos cambiar. Me parece correcto que tu entiendas que debemos apoyar a Zapatero en las reformas que está intentando llevar a cabo, pero tienes que entender, que se está encontrando enfrente con la tozudez y la oposiciòn histérica de la derechona, a la que solamente podremos ir haciendo que retroceda, si cada vez más trabajadores empujamos hacia la conquista de medidas socialistas. El reformismo puede ser una solución provisional, a corto o medio plazo, que de ninguna manera descartamos, por lo que incluso, con métodos más contundentes y firmes, como los que nosotros defendemos, para avanzar en esa línea, sería también muy positivo, pues se ha demostrado que la lucha democrática sí sirve. Solo condenamos la lucha terrorista de culquier signo. Pero no debemos engañarnos ni engañar a nadie. Mientras que exista el capitalismo, es imposible construir el verdadero socialismo. Eso es lo que queremos hacer comprender en nuestro debate, y no solamente de forma utópica, como nos quieren adjudicar otros, sino, en la práctica cotidiana, en los sindicatos, en el movimiento ciudadano, en el ecologismo, en la lucha por la liberación de la mujer, etc… Por tal movito, te damos la bienvenida al debate, te pedimos que produndices más en nuestros análisis junto con nosotros, planteando claramente, con firmeza, tus críticas, tus aportaciones y tu planteamiento a la búsqueda de los problemas enormes que se nos presentan por delante a los trabajadores. La libertad de corrientes internas en el PSOE, nos permite trabajar por la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, desde distintos puntos de vista y esto es la grandeza de la democracia y del socialismo que queremos construir. Te invito a seguir en el debate, agradeciéndote tu participación.
Con nuestros fraternales saludos socialistas, quedo tuyo y de la causa de los trabajadores.
PEPE MARTIN
Portavoz en Málaga de Izquierda Socialista-PSOE-A
Julio 27th, 2006 at 4:17 pm
Queridos camaradas de IS-Málaga:
He leído con entusiasmo y agrado creciente, los tres documentos expuestos en vuestra página web. El análisis
me ha parecido correctamente enfocado en el mayor de los casos, pero creo ver incorrecciones en otras partes, como en
las realidades laborales y los efectos de la tecnificidad en la empresa o el considerar que una economía planificada fuera
posible con los sistemas informáticos actuales, queriendo decir que antes no era posible, cosa con la que no estoy de
acuerdo.
Aún así, los detalles no rompen el correcto enfoque de vuestro análisis, el cual se apoya en la ciencia que le
dota de realismo, por lo tanto, los utópicos serán aquellos que no se asienten en ella, ¿no os parece?
De todos modos, las propuestas expuestas no termina de encajar con vuestro análisis, no veo hilo conductor.
Puesto que las anteriores posiciones socialdemócratas y reformistas no han dado resultado, ¿porqué razón debemos
retomar sus posturas? Me refiero a las reformistas, como todas las anteriores a la 19, aprecio una tutela de la clase
obrera por parte de un partido que se colocará sobre ellos. A mi modo de ver, sólo los puntos 19 y 20 deben ser
desarrollados. Estos dos puntos deberían ser el centro de discusión y sobre estos, sentar las demás propuestas.
Se trata de crear Comités Obreros que tengan el poder político, decisorio y vinculante, y olvidemos ya la
palabra ciudadano, por favor. Los obreros decidirán por ellos mismos la eliminación de cualquier explotación y la
implantación de un sistema racional de producción. Ahora bien, se puede añadir alguna petición que mejore la situación
de estos comités en un principio, como reducir la jornada laboral para permitir algún grado mayor de involucrarse en
sus asambleas (para dar tiempo a preparar las intervenciones) o introducir asignaturas de economía básica, teoría
política o debate en la enseñanza obligatoria. No olvidemos que estas medidas serán secundarias; los comités obreros
deberán ser el primer objetivo político.
Quizás digáis que es necesaria alguna situación previa, formar a las bases o similar. Bien, si somos un partido
político somos los mejor situados para cambiar cualquier deficiencia; hagamos lo desde ahora, trabajemos por fomentar
la dirigencia socialista que permita la formación y el debate para concluir con la reivindicación de los Comités Obreros
a nivel nacional e internacional como primer paso para la emancipación obrera. Se trata de pedir el poder al pueblo,
para después dárselo. Esto será complicado y no tenemos que olvidar que el capital es cabezón y tiene mucho poder y
más que perder.
Creo que IS puede realizar una buena tarea abandonando la superficialidad de las reivindicaciones y colocarse
en una posición objetivista coyuntural para reclamar lo que los obreros necesitamos: el cambio de poder de la burguesía
por el obrero, que seremos todos.
Para concluir, sería agradable poder mantener un debate fluido entre los que consideramos apropiado la
reivindicación en el PSOE del debate y el continuar con la lucha obrera que nuestros progenitores llevaron hasta sus
últimas consecuencias y a los que creo, los dirigentes socialistas deben una explicación.
Salud.
Álvaro Peña
Afiliado a las Juventudes Socialistas de Galapagar
Afiliado a UGT FeS-Madrid